José Antonio Pérez Rubio
Marcelo Sánchez-Oro Sánchez
Oscar Muñoz Carreras
Universidad de Extremadura (España)
NEORRUALES: El proceso de inserción de los nuevos pobladores en el medio rural. El caso de Extremadura.
INTRODUCCIÓN
En el caso de nuestro país, son conocidos los estudios sobre las transformaciones que se vienen produciendo en el medio rural desde las últimas décadas del siglo XX y los cambios de modelo socioeconómico en las zonas rurales.
Una serie de profundos cambios que se han concentrado en cuatro grandes ejes: reestructuración y diversificación, intervención estatal, integración social y semantización[1]. Estos procesos, que por otra parte de forma semejante han acaecidos en otros países europeos, han motivado que la categoría rural haya pasado de una representación decadente a convertirse, en determinados ámbitos, en una etiqueta de valor (simbólico, patrimonial, ambiental o de sociabilidad). Estos cambios han convertido el medio rural en un espacio fluido[2] donde las trayectorias son multidireccionales que obliga a tener en cuenta si el mundo rural era un mundo fragmentado en relación con la actividad agrícola y más en concreto con la posesión o no de tierra, este mundo aparece hoy como la resultante de la desagrarización y la nueva concepción urbana de lo rural. Es un mundo de fuertes contrastes que ha perdido su unicidad de antaño. Efectivamente, el mundo rural cada vez está más lejos de tener una población equilibrada, es decir, de ser un medio poblacionalmente autosuficiente. Al disminuir su función productiva en relación a la reproducción de la población urbana, el medio rural ha aumentado su dependencia de aquella. El signo es la itinerancia generacional de sus poblaciones cuya máxima expresión es el éxodo de los jóvenes en busca de empleo y formación que el medio les niega, y el retorno de los jubilados expulsados de la vida urbana.
Esta nueva fase de la movilidad espacial, denominada por Bericat (1995): “sedentarismo nómada”, o por Camarero (1996:133) “nomandismo itinerante” ya que el movimiento rotacional que propone Bericat lo es, si no se tiene en cuenta el tiempo. La movilidad pendular en principio aminora la necesidad de cambio de lugar de residencia. Los mercados laborales metropolitanos pueden nutrirse de trabajadores que viven a distancias largas (Oliva Serrano. 2005). Pero a pesar de esto el cambio de residencia aumenta. Si hasta ahora el motivo fundamental de las migraciones eran las actividades: el trabajo y los estudios, ahora aparece el cambio por motivos residenciales. La adaptación de la residencia al lugar de trabajo, convive hoy con la separación entre residencia y trabajo. Se prefiere para residir lugares que, aunque alejados del trabajo, tengan una mayor calidad ambiental (Paniagua. 2005). Por otra parte, el alto precio del suelo urbano presiona para alejarse de los centros urbanos.










A lo largo del mes de junio se han desarrollado dos de los cursos de la Asociación. El curso sobre 




