EL DESARROLLO SOSTENIBLE DESDE MI PUNTO DE VISTA

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Por Marcelo Sánchez-Oro Sánchez
Trabajador Social
Sociólogo
Doctor en Geografía por la UEX

Modelos de desarrollo regional.             A partir de 1945 se acepta que el desarrollo era el derecho de todos los pueblos. Partiendo del legado de la revolución keynesiana, se aceptó también que los gobiernos deberían tener un papel en el logro del desarrollo: y no sólo un papel, sino un papel central, incluso una responsabilidad.  Desde 1945 es posible identificar al menos once modelos de desarrollo, que McKay(1992)  denomina de la siguiente forma: 

2.2.1.-MODERNIZACIÓN            Modelo imperante entre 1945-1960 y que se basaba en un serie de suposiciones:·Identifica como idénticos desarrollo y crecimiento.·El crecimiento se puede conseguir mediante la aplicación de la tecnología y la ciencia occidentales a los problemas de la producción.·Todas las sociedades pasan por una serie de fases delineadas por su capacidad de invertir en esas herramientas de la ciencia y la tecnología y de controlarlas.·Conforme el crecimiento tiene lugar, las instituciones sociales y políticas de la sociedad tradicional son sustituidas por formas más modernas.·En el campo de lo social, eso significa la sustitución de los modelos de obligación e identificación, más comunales o tribales, por otros modos de motivación más individualistas.·Las formas tradicionales y feudales del poder político serán sustituidas por formas de gobierno más democráticas.·La convergencia de las sociedades hacia este modelo de la modernidad producirá un orden global menos proclive a las divisiones y conflictos ideológicos agudos.      

2.2.2.-ANTIMODERNIZACIÓN            Un conjunto de críticos sociales han rechazado el objetivo de la modernidad u occidentalización como meta legítima de las sociedades no desarrolladas. Se opina que son las culturas y creencias religiosas tradicionales las que proporcionan una base más enriquecedora para la vida. Los movimientos fundamentalistas islámicos constituyen el ejemplo más dramático. Pero se han expresado sentimientos similares en una gran variedad de sociedades. 

2.2.3.-TEORIA DE LA DEPENDENCIA.            A mediados de los años 60, muchos comentaristas de los países del Tercer Mundo empezaban a impacientarse por la evidente falta de progreso hacia la modernización. Se cuestionaba también un cierto “imperialismo cultural” de los países centrales. La consecuencia fue una inversión total de la lógica de la modernización, pues para los teóricos de la modernización, el contacto con el mundo industrial ofrecía la promesa del desarrollo, en tanto que para los teóricos  de la dependencia era ese mismo contacto con el mundo industrializado el que aseguraba la continuación del empobrecimiento.            En su formulación más simple, los teóricos de la dependencia afirman que:Þ  El desarrollo de Occidente no podría haber tenido lugar sin la sistemática explotación de las colonias del tercer mundo.Þ  Las fase del desarrollo de los teóricos de la modernización son una ilusión. La existencia de un sistema mundial explotador asegura que los países del Tercer Mundo, no pueden seguir el camino del desarrollo de los países ricos.Þ  Los países que ahora son pobres no se encuentran en una especie de Estado virginal del subdesarrollo; más bien se han subdesarrollado por un sistema global de explotación.Þ  El tercer mundo sólo podrá desarrollarse si corta sus vínculos con el sistema mundial.             Este modelo fue atacado seriamente en los años 70 pero sigue teniendo muchos partidarios. En la actualidad tras intentos serios de poner al día el modelo, considerando las objeciones teóricas y empíricas planteadas por los críticos, se ha reformulado, lo que hace posible su vigencia y su presencia en ambientes universitarios y políticos de regiones como la extremeña. 

2.2.4.-NECESIDADES BÁSICAS  Surge como reacción al predominio de los objetivos y factores económicos en los anteriores modelos de desarrollo. Teóricos y políticos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y del Banco Mundial (BM) propusieron que se diera prioridad a las necesidades básicas de la vida: alimentación, casa, agua, suministros, servicios sanitarios, educación y empleo. Como resultado de esta campaña, el BM dedicó grandes sumas a una serie de programas de necesidades básicas en una variedad de países.             A principios de los 70 se retornará al enfoque de necesidades básicas (esta vez bajo la denominación de “ajuste con rostro humano”), una vez que algunas organizaciones como UNICEF, ponen de relieve los efectos de las políticas de ajuste estructural. Se insiste en una mayor preocupación por el bienestar de estas sociedades y concretamente por el empleo, la sanidad, la educación…    

2.2.5.-AJUSTE ESTRUCTURAL La crisis de los precios petrolíferos de 1973-74 y la recesión mundial que comenzó a mediados de los años 70 obligó a volver la atención a las preocupaciones puramente económicas. El éxito de los llamados “Newly Industrializing Countries” (NICs, “países recientemente industrializados”) en el desarrollo de potentes sectores manufactureros basados en las exportaciones al mercado mundial, fortaleció en algunos la creencia de que los países del Tercer Mundo son capaces de reestructurar su economía si se adoptan las medidas económicas correctas. Esta opinión se convirtió en la ideología dominante dentro del Banco Mundial, y sigue siéndolo. Las medidas concretas que plantea este modelo son:  *Eliminación de la intervención gubernamental en la gestión económica, para pasar a basarse en el mercado.  *Dejar que cada país se especialice en aquellas actividades en las que tiene un ventaja comparativa.  *Eliminación de las barreras arancelarias y de otras limitaciones al libre comercio.            *Devaluación estratégica de las monedas nacionales para que las exportaciones sean más competitivas en los mercados mundiales. *Fuerte control gubernamental de la política monetaria.  Los críticos de este enfoque señalan que los NICIs  que han tenido éxito en su mayor parte han utilizado fuertes medidas de intervención gubernamental para controlar, planificar y estimular la economía.  Los costes del ajuste estructural son enormes para ciertos grupos de la sociedad.                 

2.2.6.-MODELOS DE ARTICULACIÓN            Los primeros modelos de desarrollo, incluyendo perspectivas de modernización y dependencia, asumieron que el desarrollo produciría la rápida sustitución de las formas políticas, sociales y económicas “tradicionales”. Sin embargo, en los años 70 se reunió una gran cantidad de evidencias que demostraban la supervivencia de las formaciones precapitalistas. Diversos estudios intentaron explotar las relaciones (articulación) entre esos sistemas precapitalistas y capitalistas, y sugieren las razones de que los restos tradicionales no hayan desaparecido. Se sugieren opiniones encontradas: >La supervivencia de formas precapitalistas es beneficiosa para el sistema capitalista, y, por tanto, se mantienen esos restos.>El sistema capitalista no es lo bastante fuerte para destruir las formas anteriores, que permanecen como una alternativa, o incluso como una forma antagonista. 

2.2.7.-INTERNACIONALIZACIÓN DEL CAPITAL            Bajo esta denominación se engloban varios modelos de desarrollo como consecuencia de los cambios producidos en el sistema mundial en los años 70 y 80, especialmente: Þ  La especialización de la producción, la globalización de las fuentes y la reasignación de la producción manufacturera.Þ  La nueva división internacional del trabajo.Þ  El crecimiento de un nuevo sistema financiero mundial.Þ  Nuevas formas de organización de las empresas transnacionales.             Estos modelos hacen referencia a la aparición de un desarrollo capitalista “verdadero” en el Tercer Mundo y al crecimiento de las multinacionales con base en países del Tercer Mundo. Por consiguiente, se rechaza los modelos de “desarrollo bloqueado” de la escuela de la dependencia, y se pone de relieve el papel decisivo que en estos procesos desempeña el Estado. 

2.2.8.-DESARROLLO DE LAS RAICES POPULARES BÁSICAS            Se parte de que la mayoría de los modelos socio-económicos han puesto de relieve el desarrollo desde arriba, controlado por programas internacionales y medidas nacionales. Esta opinión ha sido criticada por quienes piensan que los proyectos a gran escala (construcción de presas, carreteras, aeropuertos, planes de regadíos, etc.) han sido finalmente un desastre. Los proyectos a pequeña escala pueden ofrecer una alternativa más favorable que estimule  una tecnología apropiada a escala local, favoreciendo en la mayor medida posible el protagonismo de las organizaciones locales, especialmente en las áreas rurales. 

2.2.9.-EL MODELO DE DESARROLLO SOSTENIBLE O REEQUILIBRIO SUSTENTABLE.           El informe de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo afirma que, a menos que se produzcan algunos cambios fundamentales en nuestro estilo de vida, en los próximos treinta años grandes zonas del planeta se volverán inhabitables. El interés se ha puesto más en el crecimiento a corto plazo que en unas formas de desarrollo a largo plazo y sostenibles. Hoy son muchos los que sugieren que las cuestiones de la gestión medioambiental aparecen como el problema prioritario del desarrollo.       

2.2.10.-EL DESARROLLO LOCAL (DL) Y DESARROLLO RURAL INTEGRADO (DRI)            Dada la posibilidad actual de la aplicación de este modelo en la región extremeña, consideramos necesario extendernos más en la explicación del mismo. La ejecución en España de la llamada teoría de “los polos de desarrollo”, en los años sesenta originó una acentuación de las desigualdades interregionales, ya que la concentración de industrias del “polo” atraía la mano de obra del medio rural circundante y provocaba su despoblamiento y empobrecimiento. La política regional posterior a “los polos”, tampoco ha sido eficaz para frenar las desigualdades regionales. De una forma sintética se pueda afirmar que desarrollo regional, es la política que establece la Administración Central, o la Autonómica, con el objeto de promover el desarrollo de ciertas áreas del territorio en función de su problemática específica a las que, por su peculiaridad o especial gravedad, no se les puede aplicar el tratamiento adecuado en el marco de las políticas globales. Frente a estos planteamientos regionales, el desarrollo local (DL), es una fórmula concreta, dentro de un enorme abanico de posibilidades derivadas de los enfoques y condicionantes de cada microregión, para abordar y dar soluciones a su problemática.             Normalmente el DL se identifica con desarrollo endógeno, quizás por lógica, por estar ambos enfoques hermanados por su nacimiento y filosofía, como desarrollos alternativos al desarrollismo de la época anterior. Por otra parte vienen a ser adjetivaciones referidas a distintos aspectos del mismo proyecto o proceso de desarrollo, que le dan su carácter diferencial.            La naturaleza estructural del paro y las propias desigualdades regionales conduce a que las diferentes esferas administrativas establezcan estrategias de desarrollo adaptadas a las condiciones locales, que tratan de aprovechar ventajosamente las capacidades, la cultura y los recursos locales. No obstante este enfoque se plantea como un complemento de las medidas y mecanismos más convencionales en el marco de políticas regionales. Tradicionalmente las regiones y localidades donde las posibilidades de empleo eran insuficientes, se esforzaban en ofrecer incentivos a las empresas privadas y trataban de presionar a las autoridades centrales para influir de algún modo en la localización de las empresas públicas o descentralizar el empleo en el sector público. Sin embargo el descenso en la inversión privada y la limitada expansión del funcionariado ha puesto de relieve la necesidad del desarrollo endógeno, y se hace necesario “echar mano” del espíritu solidario de las comunidades locales para el asociacionismo, la creación de empresas locales y el autodesarrollo. Varcarcel-Resalt(1990) recuerda como en numerosos países de Europa occidental, entre los que cita Canadá, USA y Australia, se ha dado una verdadera explosión de iniciativas locales, frecuentemente espontáneas, que han sabido sacar partido de la disponibilidad de mano de obra, de los recursos locales, de la financiación oficial y privada. Este modelo de desarrollo se asienta en el impulso solidario local, cuya cohesión se deriva tanto de la motivación económica como de su tradición sociocultural.            En cierto modo, esta actitud puede representar también una reacción ciudadana a las políticas estatales al uso, dirigidas a los empresarios y a los trabajadores individuales, mientras que en los casos de referencia se persigue el desarrollo colectivo. Existe una pretensión de fondo de estimular a participar o protagonizar su propio desarrollo socioeconómico local, mediante métodos eficaces de planificación, gestión, financiación, etc., adaptados a sus circunstancia peculiares (VARCÁRCEL-RESALT. 1990). No es este el caso, en nuestra opinión, del proceso iniciado en España y Extremadura con los programas LEADER y el PRODER, que impulsado principalmente por la administración, exigen como requisito la constitución de los Grupos Locales de Acción (y Sociedades de Desarrollo Local), sin que el tejido social se implique cabalmente en el proceso de autopromoción, sino que el vehículo establecido de participación, sucumbe a las exigencias burocráticas emanadas “desde arriba” y se contempla como “un trámite” más al que añadir para acogerse a estas líneas de financiación.                     La principal diferencia de este modelo respecto de los procesos convencionales de desarrollo, es que en este caso se requiere, más que capitales, apoyo técnico y la prestación de servicios especializados. La estrategia de desarrollo debe pasar por coordinar los esfuerzos de las autoridades locales, de los técnicos, empresarios y trabajadores de las comarcas, así como del resto de organismos e instituciones interesadas en el desarrollo y la creación de empleo: sindicatos, partidos, asociaciones, universidad, etc. El objetivo final sería el desarrollo sostenido y el mejoramiento de la calidad de vida.             La experiencia de diferentes países muestra que semejante tratamiento local es posible y oportuno. Los resultados alcanzados, en muchos casos, ofrecen argumentos suficientes para deducir que esta estrategia puede generar  un nuevo dinamismo económico generalizado.             El Desarrollo Rural Integrado (DRI), que en opinión de Varcárcel-Resalt (1990), en determinadas circunstancias puede ser perfectamente equiparable al DL; parece querer expresar un enfoque globalizador, es decir, la necesidad de abandonar el tradicional desarrollo agrario, de corte estrictamente sectorial, e impuesto desde arriba por el Estado con el apoyo de otras administraciones territoriales. El DRI, por el contrario, preconiza un tratamiento global de la problemática, la vocación integradora de todos los sectores económicos e incluso de toda la sociedad local. Para el éxito de este proyecto es imprescindible la participación activa de los colectivo de las zona, la discusión de los problemas y sus soluciones entre expertos y agentes sociales. Se intenta eliminar la dualidad rural-urbano, en la pretensión de sustituir una sociedad dual por una sociedad integrada. En todo caso, ambos conceptos tienen en común los siguientes elementos:·      No hay recetas milagrosas en materia de desarrollo. Las soluciones no son transferibles de un sitio a otro, “de un valle a otro”.·      El desarrollo local debe ser obra de los propios interesados.·      Toda acción debe ser analizada en términos de ordenación del territorio.              Lo que a su vez, supone tres condiciones:¨    Considerar la comarca como unidad base del desarrollo local.¨    La movilización de los agentes locales.¨    Un enfoque global de los problemas.  2.2.11.-MODELOS DE MAYOR INCIDENCIA EN EUROPA OCCIDENTAL.            De una forma sintética convenimos con Cuadrado Roura (1988) podemos afirmar que cinco han sido los modelos de desarrollo aplicados en Europa desde la II Guerra Mundial:             1.-Modelos regionales de corte neoclásico. Esencialmente suponen que las disparidades existentes en los costes de los factores, el empleo, la renta, etc. sólo reflejan la existencia de desfases territoriales en el proceso que conduce hacia el equilibrio, o son imperfecciones en los mecanismos del mercado que pueden ser corregidas. En estos planteamientos estarían economista como BORTS, STEIN, ROMANS Y SUEBERT.             2.-Un segundo grupo de economistas (MYRDAL, HIRSCHMAN entre otros) estarían en torno a al modelo de causalidad acumulativa y el tipo centro periferia.            Estos sostienen que a partir de determinada desigualdad en las posiciones de partida de las regiones, el mercado libre tiende a favorecer a las regiones que consiguieron una primera ventaja y a perjudicar a las menos desarrolladas que pierden en favor de las primeras su ahorro y buena parte de su mejor mano de obra. Desde este planteamiento se aboga por una continuada intervención estatal.             3-El tercer grupo de teorías aquellas que tienen un carácter más radical en sus postulados (HOLLAND, FRIEDMANN, DUGLAS…)            En la línea de los autores anteriores, aunque asociada a ciertos radicalismos de base marxista. Dado que la acumulación del capital es el elemento esencial del desarrollo económico, la lógica del sistema lleva al dominio de unas regiones sobre otras. Ello está muy relacionado con el papel que en estos procesos desempeñan determinados grupos de dirigentes en el terreno político y social.             4.-El cuarto grupo de teorías se agrupan bajo el epígrafe de “Crecimiento regional” e incluye modelos como:            *modelos de corte keynesiano            *teoría de la base de exportación            *modelo de multiplicador-acelerador regional              5.-El grupo de teorías, que sustentarían los proyectos de desarrollo regional son las encuadradas dentro del modelo de Desarrollo Endógeno (cuyos más ilustrativos exponentes son WADLEY y CAPPELIN) y las teorías  del Potencial de Desarrollo Endógeno.            Ambos planteamiento se corresponden con la nueva etapa de las políticas de desarrollo regional circunscrita a la década de los 80, una vez que se pone en cuestión los modelos anteriores.            En el primer caso, en nuestra opinión, existe aún ambigüedad y falta de definición, en cambio el modelo de potencial de desarrollo endógeno parecería centrar sus aportaciones en las posibilidades concretas de innovación que dentro de la propia región pueden inducir elementos estructurales como: los recursos materiales, los transportes y las comunicaciones, las estructuras urbanas, el capital físico y el capital humano (nivel de instrucción, la cualificación, la aptitud para dirigir empresas y el ingenio de los habitantes de la región en cuestión).            En opinión de David Wadley (1988.pg 97) “favorecer el desarrollo es coordinar estos factores y ponerlos al servicio de actividades productivas”. No hay que asimilar desarrollo endógeno al autodesarrollo; sino más bien al fomento de la competencia en el mercado internacional para la venta de productos de nueva fabricación en la región. Por tanto y según esta corriente de pensamiento, el desarrollo no se limita al sector secundario; debe diversificarse hacia los demás sectores de la economía regional. Por otra parte, el desarrollo endógeno debe superar el plano de los estrictamente económico para englobar la protección social y la cultura (por ejemplo es el modelo de desarrollo regional implementado en Filandia y Australia, en contraposición con el modelo británico cuya noción de desarrollo endógeno se limita a las actividades económicas). 6.- A estos cinco modelos es necesario añadir uno más, el denominado “Desarrollo Sostenible” y que es el propugnado por la Comisión Europea para la década de los noventa y sobre el cual no detendremos con más profusión es otros capítulos de esta tesis.            En esta línea analítica Ricardo Cappellin (1988) plantea un esquema evolutivo de las diferentes teorías y políticas que sustentan el desarrollo regional desde 1950 que reproducimos por que consideramos de sumo interés explicativo.                            7.4.-Estrategia para la superación de la dependencia.             El Libro Blanco de Delors (LIBRO BLANCO. 1993, pg. 182 y ss) y el V Programa Marco sobre “Medio ambiente y desarrollo sostenible en Europa”, plantean el “modelo de desarrollo sostenible” como el idóneo para el desarrollo de Europa  en la perspectiva del Siglo XXI. Se parte de la hipótesis de que el proceso seguido en las últimas décadas en la Comunidad se ha caracterizado por una utilización insuficiente del factor trabajo y en cambio se ha llevado a cabo una sobreutilización de los recursos naturales, ésto se ha traducido en un deterioro de la calidad de vida: ·      Infrautilización de la mano de obra. Desde hace varias décadas, la utilización de mano de obra se ha visto constantemente desalentada. La sustitución del trabajo por capital ha venido acompañada de constantes aumentos del consumo de energía y materias primas, que ha llevado a una sobrexplotación de los recursos naturales. Esta infrautilización de la mano de obra no es sólo cuantitativa, sino también de carácter cualitativo. La organización del trabajo demasiado uniformizada, a menudo en unidades de producción enormes, ha distanciado al individuo de los frutos de su trabajo, frente a otra situación de progresiva desregulación del mercado de trabajo, creando importantes bolsas de excluídos y marginados. De ahí la pérdida de motivación y creatividad, en comparación con lo que ocurre en empresas pequeñas y explotaciones agrícolas.·      Esta situación viene acompañada de una sobreutilización de los recursos naturales en las regiones centrales. Durante las dos últimas décadas, y en particular a partir de 1973, cada vez se hace más patente que no se dispone de estos recursos en cantidades ilimitadas. Su sobrexplotación ha sido sistemática debido a que los precios de mercado no incorporan suficientemente su carácter limitado ni la consiguiente mayor escasez que supone su consumo. Todo esto hace plantearse  el interrogante de si una parte cada vez más importante de las cifras con las que se mide el crecimiento económico no reflejan un progreso ficticio en lugar de un progreso económico real, y si muchos conceptos económicos tradicionales (por ejemplo, el PIB tal como se concibe tradicionalmente) no deberían perder su preponderancia en la elaboración de las futuras políticas económicas.·      Indudablemente, desde un planteamiento así, es posible afirmar que se hace necesario la utilización de un nuevo tipo de “indicadores” que sustituyan el PIB por otros de contenido social y ecológico. El concepto de sostenibilidad pone el énfasis sobre el progreso real en los aspectos cualitativos de la vida, más que en una medición monetaria (como es el caso de la renta nacional bruta per cápita[1]). La cuestión central es la elección del modelo o naturaleza del desarrollo en el que el crecimiento de la renta y el bienestar deberían tomarse como los objetivos principales. Este proceso debería someterse a alguna limitación, entre ellas la de que no destruya o reduzca los atributos naturales o específicos de nuestro sistema que contienen valor en sí mismos, sin referencia a ninguna evaluación de mercado (MORRIS MILLER, 1992). Todo ello lleva a la necesidad de aplicar en Europa un nuevo modelo de desarrollo económico, del que el Libro Blanco (1993) sólo aporta algunos elementos, que tratan de incorporarse transversalmente a los Marcos Comunitarios de Apoyo y en los Programas Operativos, pero que en la práctica se comportan como elementos ornamentales, más que como verdaderos objetivos que necesariamente se deban conseguir.            Hace algunos años el debate se situaba entre las “alternativas de desarrollo” y las “alternativas al desarrollo”, de ahí que se formularan conceptos como “mal desarrollo”, “eco-desarrollo”, e incluso “otro desarrollo” o “desarrollo alternativo”. Las cuestiones de contenido, de programa, estaban en el centro de las polémicas. Hoy, sin embargo lo que está en trasfondo del debate son las cuestiones de estilo y de método.            Por ejemplo, el “desarrollo sostenible” se preocupa más  por los métodos para asegurar la durabilidad del desarrollo, que por sus finalidades más o menos interesantes (VILLASANTE, 1995).            En lo que se refiere al concepto de desarrollo sostenible es preciso hacer algunas aclaraciones. Unos han traducido esta expresión del inglés como “desarrollo o crecimiento sostenido”, otros como “desarrollo sostenible”, y algunos también como “desarrollo sustentable”.            Veamos, las distancias existentes entre desarrollo y crecimiento, sea este sostenido o no ya se han comentados anteriormente. Otra cosa puede ser el concepto de “desarrollo sostenible” que, en función de no comprometer a las futuras generaciones, parece que debería de cambiar de modelo cualitativo, y situarse en las alternativas al desarrollo. Aún así, esto no queda muy claro y  en algunas versiones latinoamericanas se ha criticado que sostenible pudiera en realidad ser una versión muy técnica (sostener desde arriba) del desarrollo, mientras que sustentable da una idea de sustentación desde abajo (más participativa), y por tanto más interesante, desde nuestro punto de vista.            Para Villasante (1995), el propio concepto de desarrollo también ha llegado a engendrar una enorme confusión (dentro del modelo que estamos comentando), y en su opinión sería conveniente sustituirlo por el de “reequilibrio” ya que este modelo, en definitiva se plantea el decrecimiento de algunos sectores manifiestamente nocivos para las comunidades vivas, al tiempo que la reestructuración de otros sectores, y finalmente la expansión de aquellos de tecnologías blandas basadas en recursos renovables. Es decir estamos planteando un “reequilibrio” de los diferentes sectores que sólo en cada caso concreto se podrá determinar.            Por tanto “reequilibrio sustentable” es un concepto muy cercano al de desarrollo sustentable tal como los plantean O. Sunkel (1990), el Manifiesto ecosocialista (Antúnez y otros, 1991), la propuesta de Legambiente (Serafini, M. 1993), o la ley para una economía ecológica y social de Los Verdes alemanes (Riechmann, J., 1993). Se trata de abandonar el tradicional objetivo del crecimiento económico, y cambiarlo por el de la mejora de la calidad de vida para nuestras generaciones y las futuras. De ahí la necesidad de reequilibrar, unos sectores deben retroceder y otros tomar el relevo.             Una economía de desarrollo sostenible se adapta y mejora en conocimiento, organización, eficacia técnica y sabiduría; y lo hace sin asimilar ni crear, más allá de cierto punto, un porcentaje cada vez mayor de la materia-energía del ecosistema, sino que más bien se detiene en una escala en la que el ecosistema restante (el entorno) puede seguir funcionando y relevándose año tras año. La economía del no-crecimiento no es estática: es continuamente mantenida y renovada por un subsistema de estado fijo del entorno.               Los recursos renovables deberían ser explotados de forma que:I)Las tasas de recogida no excedan a las de regeneración.II)Las emisiones de desechos no excedan a la capacidad asimiladora renovable del entorno local” (DALY, HERMAN E.1992).  7.4.1.-La sustentabilidad.             Estamos obligados a hacer que exista un modelo de desarrollo, que permita a regiones como la extremeña generar recursos, provisión de bienes y servicios,  stándard de calidad de vida, que no subordinen sus posibilidades de crecimiento o bienestar a los dictados de la distribución europea y mundial del trabajo. Que, por otra parte, debe posibilitar la valorización de los propios recursos y la optimización de las explotaciones hasta el límite de hacer viable, el progreso técnico sometido al crecimiento de la eficiencia, con lo que podría ser posible el mantenimiento de la población en el medio rural extremeño,- en condiciones óptimas. Esto es, en cierta forma retomar la posibilidad de una parte importante del desarrollo de la región dependa del “comportamiento” del mundo rural extremeño, por que, no es posible pensar que el desarrollo se vaya a lograr a partir de “polos” centrados en los núcleos urbanos más dinámicos.       En la actual coyuntura es posible que a medio y largo plazo, el desarrollo de la región dependa de nuestra capacidad de lograr un cambio en el sector agrario de Extremadura, que implique comparables cambios en todas las otras áreas y sectores del sistema productivo y social (SIMÓN FERNÁNDEZ 1995, pg 215).             La situación actual de la agricultura regional y europea acabará por imponer un modelo de desarrollo específico que integre las concepciones más industrialistas del desarrollo (propias de la sociedad urbana), con la necesaria persistencia de la economía rural, en términos suficientemente atractivos como para poder hacer viable la permanencia de la población.            7.4.2.-Breve referencia al modelo de industrialización difusa como factor de desarrollo local “por abajo”.            Conviene recordar ahora que en la economía española han venido funcionado, básicamente, dos modelos de desarrollo regional: uno, el modelo de concentración-difusión industrial urbana; otro, el modelo de difusión local o de industrialización difusa. El dualismo de la economía regional española no es tanto un problema de regiones pobres contra regiones ricas o de áreas urbanas y áreas rurales, como la coexistencia de dos modelos de desarrollo industrial con características perfectamente diferenciadas. Reconocer este hecho supone en última instancia la adopción de una política alternativa que permita el desarrollo local y, además, potencie las formas de industrialización difusa, que las medidas tradicionales de política regional han dificultado (VÁZQUEZ BARQUERO, 1986). Esto último explica cómo, desde la década de los sesenta, la difusión industrial es el modelo dominante del sistema territorial español y cómo funcionan de hecho dos modelos regionales de difusión del desarrollo, uno que explicaría adecuadamente el paradigma funcional y otro que describe mejor el paradigma territorial. Los procesos de concentración/difusión en las áreas metropolitanas españolas y de industrialización difusa en las áreas rurales no pueden ser explicadas adecuadamente a través del paradigma funcionalista dominante. Necesitan de una interpretación alternativa que sea capaz de valorar adecuadamente el papel que lo local tiene en los procesos territoriales. El hecho de la difusión productiva tiene particular relieve, sobre todo, si se piensa que durante décadas la concentración industrial en España, ha sido el objetivo preferente de las actuaciones públicas.        La difusión productiva es, por tanto, una característica sobresaliente, que define el funcionamiento del modelo territorial español en los años ochenta. Este proceso toma al menos dos formas, dinamizadas por las fuerzas del mercado:·      El desarrollo territorial, promovido desde las áreas centrales del sistema económico a través de mecanismos como la descentralización productiva y funcional. ·      El desarrollo endógeno, basado en las iniciativas locales.La coexistencia de ambas formas, confiere al modelo territorial español un carácter dual, que le diferencia de la mayor parte de los países de industrialización avanzada. Su cristalización tiene importantes consecuencias para definir la estrategia que se debe seguir para un modelo de desarrollo regional adecuado al caso español.            Frente a la visión funcional del espacio económico, se ha ido recuperando un visión alternativa en la que el territorio es percibido como un agente de transformación. Según esta percepción el territorio puede entenderse, por un lado,  como el entramado de intereses de todo tipo de un pueblo, de una nación, lo que permite percibirlo como un agente de desarrollo regional, si es capaz de mantener y defender la integridad y los intereses territoriales en los procesos de desarrollo y cambio estructural. Por tanto el espacio, junto con la economía y la estructura socio-cultural, constituye un elemento de cambio del sistema económico, en tanto en cuanto es capaz de incidir sobre los mecanismos de transformación social de la vida comunitaria e influir sobre la toma de decisiones de los agentes (trabajadores, empresarios y políticos).En los últimos años, frente al modelo de crecimiento concentrado y el desarrollo planificado desde arriba, se ha ido definiendo el desarrollo autocentrado y difuso, basado en la utilización productiva de los recursos locales. Ya hemos comentado en otro momento que no existe una teoría suficientemente articulada del desarrollo desde abajo; sin embargo, a partir de las críticas al funcionamiento del modelo tradicional y de la reflexión sobre los casos de industrialización endógena, es posible la conceptualización sobre este fenómeno (con matices importantes según autores) y el uso de una terminología cada vez más precisa.            Estudios recientes sobre los procesos de industrialización local[2], presentan al desarrollo endógeno como un proceso cuyo nacimiento, desarrollo y maduración que se apoya en una combinación de causas que van desde el estado de necesidad hasta la disponibilidad de una buena dotación de recursos naturales y locacionales. Estos procesos se muestran en dos dimensiones: una económica, en la que ciertas empresas muestran una capacidad de reacción para organizar los factores productivos, alcanzando niveles de productividad suficientes para ser competitivas en el mercado; otra sociocultural, en que los valores y las instituciones locales sirven de base al proceso de desarrollo y se fortalecen en el ejercicio de la propia estrategia. La iniciación del proceso de desarrollo productivo ocurre, en todo caso, con la ruptura del sistema productivo tradicional. La existencia de una cierta capacidad de empresa, mano de obra abundante y barata, una estructura social consolidada, el conocimiento de productos y mercados, la disponibilidad de cierto nivel de ahorro procedente de la actividad anterior (agraria o comercial) y la accesibilidad de los asentamientos permiten poner en marcha el proceso de industrialización y dar respuesta a una necesidad localmente sentida.            Ahora bien, el nacimiento y continuidad del proceso de industrialización endógena requiere una actitud activa y creativa del factor humano en el ámbito local (líderes económicos, sociopolíticos y culturales), y, ya que nos situamos en el modelo capitalista de producción, la existencia de un mercado (local, regional y o nacional). Precisamente, es la capacidad de reestructuración y adaptación a los cambios de la demanda y su respuesta al aumento de la competencia en los mercados, lo que ha permitido a los sistemas de empresas locales el ajustarse, cuando se han transformado sustancialmente las condiciones económicas de partida. Ante la perspectiva de la industrialización global, aparecen: el desarrollo local (DL) y desarrollo rural integrado (DRI). La aplicación en España y en Extremadura de la llamada teoría de “los polos de desarrollo”, acentuó las desigualdades interregionales, ya que la concentración de industrias del “polo” atraía la mano de obra del medio rural circundante, provocando su despoblamiento y empobrecimiento. La política regional posterior a “los polos”, tampoco fue eficaz para frenar las desigualdades regionales. Frente a estas situaciones, el desarrollo local (DL) suponía un amplio abanico de posibilidades derivadas de los enfoques y condicionantes de cada micro-región, para abordar y dar solución a la problemática del medio rural.             La principal diferencia de este modelo respecto de los procesos convencionales de desarrollo, es que en este caso se requiere, más que capitales, apoyo técnico y la prestación de servicios especializados. La estrategia de desarrollo debe pasar por coordinar los esfuerzos de las autoridades locales, de los técnicos, empresarios y trabajadores de las comarcas, así como del resto de organismos e instituciones interesadas en el desarrollo y la creación de empleo: sindicatos, partidos, asociaciones, universidad, etc. El objetivo final sería el “desarrollo sostenido” y el mejoramiento de la calidad de vida.             En este sentido, se puede decir que el planteamiento economicista ha ido dando paso a la consideración de factores socioculturales en el desarrollo endógeno, sobre todo, en aquellas áreas en las que se han ido manteniendo históricamente importantes elementos socio-culturales, principalmente en los momentos de transformación y cambio del sistema industrial local. Entre estos elementos pueden destacarse los siguientes:·      Institución de una fuerte y profunda identidad local y un orgullo de la propia cultura y tradición.·      La consideración de la capacidad empresarial y de iniciativa como valor social positivo en la colectividad.·      Presencia de estructuras familiares con notables vínculos intergeneracionales que hace de la familia una unidad de renta y producción (base de la generación de ahorro y del mantenimiento de salarios más bajos que en otras áreas).·      Cristalización de una organización social en la que se haya desarrollado suficientemente el intercambio comercial y la monetarización de las relaciones económicas.·      Por último, la existencia de un entramado en los núcleos base del área donde el sistema industrial se articula.             Digamos que el proceso que planteamos como alternativa debe dar el paso de las políticas del Desarrollo Local (DL) al Desarrollo Rural Sostenible (DRS).             Afirma Vazquez Barquero (1996) que los elementos diferenciadores de la nueva política regional lo constituyen: el sofware, el orgware y el ecoware[3]. Estos tres elementos diferencian a las políticas de desarrollo regional o local clásicas basadas en el hardware formado por las iniciativas basadas en la mejora y creación de infraestructuras que sirven de base al sistema productivo.             Ahora bien, si son ciertas las dimensiones que Vázquez Barquero y Cotorruelo Menta (1996) utilizan para lograr un desarrollo local armónico, conjugando tres objetivos: “eficiencia”, “equidad” y “equilibrio medioambiental”[4], no obstante, este planteamiento no deja de ser una visión racionalizadora de la administración de los recursos y un proyecto en función de la competitividad, es decir, en este planteamiento no está entredicho el modelo de desarrollo vigente, lo que está en entredicho son los grados de su irracionalidad en función de esos tres criterios sin cambiar las estructuras y dinámicas del desarrollo.             Así las conceptualizaciones sobre el Desarrollo Rural Sostenible (DRS), y en el caso de las tendencias latinoamericanas, el Desarrollo Rural Humano y Agroecológico (DRHA), contempla aspectos cualitativos con una vertiente social más amplia, en el sentido de que la financiación de proyectos obedece al criterio de “inversión social” para diferenciarla también de la que se otorga por razones humanitarias.            El pensamiento latinoamericano sigue produciendo significativas aportaciones alternativas a los modelos de desarrollo imperantes y a sus desviaciones socialiberales, al igual que lo hiciera en décadas anteriores.            Los planteamientos referidos al diseño del proyecto guiados por los criterios de eficiencia, equidad y equilibrio medioambiental señalados anteriormente, se traducen en criterios de eficiencia, equidad rentabilidad social y privada y la sustentabilidad. Dentro de la perspectiva de DRHA: ·      El “criterio de la eficiencia” se orienta a la optimización de recursos y tecnologías disponibles de la comunidad observada. Por tanto, es factible pensar que existe una frontera de bienestar con múltiples posibilidades de elección, en función de un patrón de consumo. El desarrollo local no debería seguir esta condición de ser el desarrollo de una comunidad sin más, el que no será ni sustentable ni equitativo si la tasa de consumo de los recursos naturales es superior a la tasa de reposición de su stock. Además, habrá una proporción de familias que se benefician más de las distintas posibilidades que se abren en la comunidad, y sus posibilidades de bienestar se trasladarían a un nivel más alto. ·      “El criterio de equidad” en el camino del desarrollo de la comunidad no se da. Por tanto, interesa saber si el proyecto de desarrollo incrementará o acortará la desigualdad entre las diversas familias. En este caso, el DRHA le interesa que en el interior de una comunidad sean los pobres quienes se beneficien en mayor medida.·      “El criterio de sustentabilidad” o “sostenibilidad local”, supone que el desarrollo de la comunidad no sólo sea sustentable para la generación presente, debe garantizar a la generación futura, al menos un nivel determinado de bienestar que satisfaga como mínimo las necesidades básicas. Por tanto, la sustentabilidad / sostenibilidad local no será tal sin no cumple la premisa intergeneracional; más específicamente, el avance hacia la sostenibilidad global tiene que reflejarse en un manejo agreocológico de la microregión, una mejor equidad intracomunitaria y un patrón de consumo de los miembros de la comunidad que potencie la conservación y mejoramiento de los medios naturales, lo que significa avanzar hacia un patrón estilo de vida más altruista. En los últimos tiempos, los estudios del desarrollo rural han realizado un gran esfuerzo por integrar la dimensión ecológica a la discusión sobre el modelo de disciplinas diversas que ha dejado, en palabras de Yurjevic(1996), a la ciencia económica y a los economistas en una posición incómoda. Ante la máxima de asegurar recursos escasos de forma eficiente, comienza a aparecer un desarrollo que busca mejorar el bienestar con recursos cada vez más limitados en un contexto de deterioro ambiental y con un acrecentamiento de la conciencia social ante estos temas. El aspecto macroeconómico relativo a cuestionar que la biosfera no puede sustentar un sistema económico en expansión, levantando el paradigma de la “economía ecológica”, nos lleva a nivel micro a estructurar el desarrollo humano y agroecológico (DHRA).·      “La productividad”, en este marco conceptual, es la cantidad de producto por unidad de input, incluyendo aquellos productos que tengan utilidad humana. La necesaria persistencia del concepto de productividad de los agroecosistemas está en función de sus características intrínsecas, de la naturaleza e intensidad de la presión o perturbación a que es sometido y de los insumos disponibles para hacer frente a esas distorsiones. El concepto de productividad en un modelo como el de DRS entraña importantes vinculaciones con las otras características que los explican. ·      “La estabilidad”, en primera instancia, es posible definirla como la constancia de la producción bajo un conjunto de condiciones económicas, ambientales y de gestión y se entiende como el grado al que la productividad permanece constante frente a fluctuaciones, normales y en pequeña escala, de esas variables. Es necesario hacer notar que un agroecosistema puede ser relativamente estable respectos a algunas medida de la productividad y poco estable respecto a otras medidas. ·      “La autonomía”, finalmente, es lo que nos permite inclinarnos por este modelo, en la medida en que ofrece la posibilidad de romper el “circulo vicioso” de la dependencia. La autonomía tiene que ver con el grado de integración y control de la propia región, reflejado en el movimiento de materiales, energía e información entre sus partes componentes, y de esta con el exterior. Conforme a los planteamientos de la teoría sistémica sería tanto como decir que autonomía es la autosuficiencia para suministrar los flujos necesarios para la producción; esto es, la autonomía de un agroecosistema descenderá a medida que se incremente la necesidad de acudir al mercado para continuar la producción. Lester R. Brown, citado por el analista que venimos siguiendo, en línea con la definición anterior, afirma que la autodependencia local es un prerequisito ineludible: las sociedades deben fundamentar su desarrollo en los recursos localmente disponibles[5] (SIMÓN FERNÁNDEZ, 1995, pg 228 a la 231).  


[1].-El PNB es una convención contable en la cual el concepto de “renta” no debe considerase que refleja los niveles de bienestar. Por ejemplo, en la contabilidad de las rentas nacionales aumentan esas rentas cuando se produce el derramamiento del petróleo del Exxon Valdez.El PIB de una región aumenta si se fabrican y consumen más automóviles, edificios, medicinas, etc. La economía mide en la moneda que sea el crecimiento de este indicador, y si crecen las cantidades vendidas y compradas es que el “progreso” de esa región va bien, y así nos lo recuerdan los expertos que salen por televisión y otros medios. Lo malo es que al tiempo crezca el paro, que la vivienda sea tan cara que se haga inaccesible para la mayoría, etc. La Renta per cápita o el PIB son estadísticas tan engañosas que ya no valen para evaluar el desarrollo. Lo que pasa es que no es fácil encontrar otros datos, otras estadísticas disponibles, y no pocos profesionales, por inercia, siguen difundiendolas por falta de algo mejor. Ahí está la trampa, lo “bruto” del PIB (VILLASANTE, 1995).[2] Vazquez Barquero, Varcarcel-Resalt y otros.

[3].- El “sofware” del desarrollo local, donde se incluyen las iniciativas que inciden en aspectos cualitativos, tales como la cualificación de los recursos humanos, el “kuow-now” tecnológico e innovador, la difusión tecnológica, la capacidad emprendedora, la información en las organizaciones y empresas, la cultura de desarrollo de la población.El “orgware”, que designa las acciones dirigidas a mejorar la organización del desarrollo, y consiste básicamente en mejorar  la capacidad de organización que existe en una región o localidad. El asociacionismo y las redes entre empresas y organizaciones territoriales permite realizar transacciones entre agentes públicos y privados a partir de acuerdos formales. En el caso de España, gran parte de las agencias de desarrollo local (ADL), utilizan este tipo de fórmulas, en colaboración con los Ayuntamientos, bancos, Cámaras de Comercio, etc. Las redes de empresas y organizaciones complementan a las organizaciones convencionales y neutralizan los efectos negativos de la burocracia. Permiten establecer relaciones informales entre organizaciones lo que facilita la toma de decisiones y su ejecución. Así, la colaboración entre las ADL,s, las empresas privadas y cooperativas, universidades y empresas de márketing, son una forma de articulación que gestiona la estrategia y las iniciativas y utilizar los recursos humanos y financieros de forma más eficiente que las administraciones públicas, que carecen de competencias suficientes en materia de desarrollo local, faltándole flexibilidad funcional y financiera necesaria, estando demasiado burocratizadas. Las estrategias de desarrollo ganan efectividad si se instrumentan a través de oficinas con autonomía operativa y flexibilidad de gestión.El “ecoware” del desarrollo local, articulado a una gestión estratégica del medio ambiente y formación en cultura medio ambiental. 

[4] “Eficiencia” en la organización de recursos públicos y privados.“Equidad” en la distribución de la riqueza y el empleo generado.El mantenimiento del “equilibrio medioambiental” a largo plazo. Teniendo en cuenta que existe un acuerdo generalizado sobre el aumento de la productividad y la competitividad global de los sistemas productivo-territoriales, siendo las metas que hay que impulsar y orientar todo proceso de desarrollo local en función de los objetivos de equidad y preservación del entorno, sin embargo el énfasis puesto en la competitividad de grados de equilibrio entre los objetivos citados, argumentando que el “diagnóstico estratégico de cada territorio mostrará cual es la situación de partida y orientará sobre cuales son los instrumentos más adecuados para resolver los problemas locales y desarrollar las potencialidades del territorio, aprovechando las oportunidades del entorno. Siempre de cara a la mejora competitiva del sistema productivo-territorial local, mediante la creación y mantenimiento a largo plazo de ventajas competitivas en el territorio (V. BARQUERO Y COTURRUELO MENTA, 1996, P.4).

[5] Un modelo de desarrollo basado en estas propiedades puede alcanzar altos niveles de productividad, con productos estables y equitativamente repartidos mediante sistemas de producción autónomos que además tengan capacidad para mantener los niveles de productividad cuando estos sean sometidos a una fuerza distorsionadora; sin embargo la experiencia demuestra que hay conflictos entre ese grupo de propiedades, de tal forma que mejoras en la productividad pueden afectar negativamente a la sustentabilidad de los agroecosistemas o una mayor autonomía puede ser alcanzada afectando negativamente a la estabilidad.

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Un pensamiento en “EL DESARROLLO SOSTENIBLE DESDE MI PUNTO DE VISTA

  1. SALUDOS
    FELICITACIONES POR EL ARTÍCULO. ENFRENTA EL DESARROLLO ENDOGENO SUSTENTABLE Y SOSTENIBLE DESDE UNA PERSPECTIVA DISTINTA A LA COMUN, ES DECIR, DESDE UN PUNTO DE VISTA IMPARCIAL, NO POLITIZADO. ME INTERESARIA PROFUNDIZAR EN EL TEMA ESTOY ASESORANDO UN TRABAJO DE GRADO SOBRE ESE TEMA Y ACA EN VENEZUELA, SOLO SE CONSIGUE LA INFORMACIÓN OFICIAL DEL GOBIERNO

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