Un estudio cualitativo de la minoría gitana. Vigencia de los componentes de la estructura social

Articulo de Jesús Moreno y Marcelo Sánchez-Oro que ha publicado la Revista de Estudios Sociales y Sociología Aplicada “Documentación Social”, nº 143 (200)

Moreno Ramos, Jesús
(Profesor de Sociología del I. S. de C. R. “Santa Mª de Guadalupe y del Seminario Diocesano de Cáceres)

Sánchez-Oro Sánchez, Marcelo
(Profesor de Sociología de la Universidad de Extremadura)

UN ESTUDIO CUALITATIVO DE LA MINORÍA GITANA.
LA VIGENCIA DE LOS COMPONENTES DE LA
ESTRUCTURA SOCIAL.

RESUMEN
Frente a otras posibilidades metodológicas, en este artículo se presenta el estudio de los elementos del sistema social gitano desde una perspectiva cualitativa. El artículo explica uno de los aspectos investigado en un trabajo más amplio sobre el colectivo gitano de Extremadura. En todo caso, se dan detalles sobre el procedimiento de indagación seguido. Pretendemos fundamentar la conclusión de la vigencia de los elementos de la estructura social de la comunidad gitana en el discurso explicito de “informantes-claves” y grupos de discusión. Por ejemplo, queda establecida la persistencia de anacronismos tales como el patriarcalismo y sus consecuencias, que siguen determinando buena parte de la vida social gitana.

ABSTRACT
Leaving apart other possible methodological approaches, in this article we present a qualitative approach to the elements governing the gipsy social framework. In this article we explain but one of the aspects considered in a larger research on the gipsy community in Extremadura. In any case, we give some details about the process we followed in our research. We are seeking to ground our conclusion that the elements traditionally fixing the social framework of the gipsy community are still at work, on the explicit assertions of “key-informants” and discussion groups. As an example, we consider clearly established that an anachronism such as patriarchy and its consequences, is still settling a great part of the gipsy social life.

1.- Nota metodológica: el estudio de los grupos segregados
La investigación de grupos sociales segregados presenta tantas peculiaridades como las que el colectivo mismo pueda tener. El trabajo del investigador consiste en adecuar las técnicas de investigación a éstas peculiaridades. El caso que nos ocupa trata de conocer el estado actual de los elementos básicos que configuran la especial demarcación étnico/social de los gitanos en Extremadura .
Cuando el objeto de estudio son colectivos tan culturalmente diferenciados el principal problema del equipo de trabajo es el acceso a los informantes. En este caso encuestadores / informantes de la propia configuración étnica. El equipo de investigación contó entre sus miembros, no con gitanos, pero sí con técnicos que desarrollan su quehacer diario en programas dirigidos a este colectivo y se buscó el apoyo (y la complicidad) del responsable de los programas de la Fundación Secretariado General Gitano quien es, a su vez, también gitano. Esto nos abrió las puertas en algunas localidades importantes como eran Mérida y Badajoz. Para este trabajo se contó, además, con la figura de los “informantes-claves” (Taylor y Bogdan. 1990) que facilitaron el acceso al grupo étnico y aportaban explicaciones adicionales a los datos que se iban obteniendo y a las impresiones preliminares del equipo de investigación.
Con la metodología cualitativa se busca primero, describir las señales de identidad del pueblo gitano en su conjunto: historia, cultura, costumbres, ritos, arte, religión, etc. no debe olvidarse que se trata de un pueblo ágrafo; y, segundo, reproducir lo que sucede en el colectivo “gitanos de Extremadura” (macrosituación), a través de grupos de personas y/o de informante claves (microsituación) reunidas y/o entrevistadas con este propósito.
El objetivo general de nuestro trabajo era poder describir los aspectos motivacionales, ideológicos y normativos vigentes que subyacen el comportamiento social de la población gitana en general y de Extremadura, en particular. También interesaba conocer las opiniones y valoraciones de su realidad y de su entorno. Todo ello con vistas a un posterior análisis amplio, estandarizado y general de las condiciones de vida de la población gitana de Extremadura.
Los trabajos cualitativos se basan en el muestreo estructural . Las personas que deben formar parte de las muestras deben ser “tipos sociales” significativos de la comunidad, ya que se persigue reproducir situaciones sociales que aparecen encarnadas en determinadas tipologías de sujetos. Para obtener esos “tipos sociales” se ha combinado dos clases de variables: sociodemográficas: sexo, edad y localidad de residencia y, determinados atributos relevantes: función social y función cultural.
El número de grupos ha realizar se ha hecho depender de la diversificación de los discursos y de la saturación de los tipos sociales representados. A priori cabe pensar que las posiciones normativas de la colectividad gitana presentan poco nivel de diferenciación y que estas están muy asociadas a variables como el sexo y la edad. El nivel de saturación del discurso, igualmente, puede situarse en niveles relativamente bajos, precisamente por la uniformidad de la sociedad gitana. El número de participantes en los grupos debe oscilar entre 5 y 8 personas (Rubio y Varas. 1999. 330:352).

Atendiendo a los criterios anteriores se estimó necesario desarrollar cinco grupos de discusión, que responden de alguna forma a la dicotomía rural–urbana, tipología que puede representar aspectos diferenciales en esta minoría, si se considera que el 73,7% de los aproximadamente 15.000 gitanos de Extremadura residen en medios urbanos (Badajoz, Cáceres y Mérida) (Aguilar y Aguilar, Asociados S.R.L.1993). Lo adecuado era centrar la atención en estos núcleos; el 23,4% reside en poblaciones de entre 10.000 y 30.000 habitantes, razón por la cual se selecciona Plasencia para realizar un cuarto grupo de discusión (GD) y, finalmente el 2,8% reside en municipios rurales, por lo que se seleccionó Miajadas para realizar el quinto grupo.

Los grupos estuvieron constituidos por entre 5 y 7 personas de la etnia gitana, en su mayoría de ambos sexos, de entre 23 y 62 años.
Adicionalmente, a todos los participantes en los grupos se les sometió a un cuestionario con el fin de poder sistematizar algunas de las cuestiones debatidas. Este cuestionario se procesó y el resultado sirvió para obtener información que en los grupos se había expresado de forma menos matizada.

Las aportaciones suministradas por los grupos fue completada por la que facilitaron los “informantes claves”, personas especialmente cualificadas y que trabajan directamente con esta población. Se realizaron un total de diecisiete “entrevistas en profundidad”, según la siguiente caracterización.

Lo expresado y el debate establecido ha sido grabado en cintas audio y trascrito. El tratamiento de la información cualitativa es una de las bases de este tipo de estudios. La trascripción de los grupos de discusión se aportó integra en uno de los anexos del informe final, ya que se consideró de sumo interés el proceso dialéctico que se explicita en ellos. En cambio, los resultados de las entrevistas cualitativas fueron agrupados y clasificados. Como suele ser habitual en investigación cualitativa, se generaron tablas de referencias conceptuales que sirven de soporte empírico de las apreciaciones que se realizan sobre cada uno de los temas desarrollados (Moreno Ramos, J. y Sánchez-Oro Sánchez, M. 2003).

2.- Los componentes de la estructura social gitana.
El colectivo gitano, con un sistema social propio que le define como pueblo, es una minoría étnica que convive en un territorio y establece relaciones con la mayoría de la población del mismo, diferenciándose de ésta, pero compartiendo con ella el estar inmersos en la misma sociedad como unidad político-social más amplia.
Para identificar al pueblo gitano como minoría étnica con una estructuración propia, tomamos estos tres rasgos identificatorios: La idea de un origen e historia común, la diferenciación de su cultura respecto a la de los otros grupos, y la interrelación en un contexto social más o menos jerarquizado.
A lo largo de la historia de las migraciones de los grupos de gitanos la acomodación de éstos a las distintas sociedades donde se asentaban, provocó que la cultura común inicial se disgregara en varias subculturas. Cada una de ellas se caracteriza por compartir un sistema de valores, un idioma propio y un modelo de organización, participación y representación.
El sistema de valores del pueblo gitano tiene una idiosincrasia propia, es una manera de enfrentarse al mundo, la forma de vivir. En la asimilación a la sociedad dominante, los elementos que toma los transforma y los convierte al modo de ser gitano.
Podemos destacar como valores fundamentales:
• La familia, que ocupa un lugar preeminente dentro del sistema de valores, es el eje en torno al cual se viven y se desarrollan los otros valores.
• El orgullo de poseer una identidad propia con una historia común.
• La solidaridad para con los miembros de la misma familia, o con aquellas que te unen vínculos de amistad. Abarca el prestar ayuda económica, de hospitalidad, apoyo en caso de enfermedad o muerte, etc.
• Gran importancia de la libertad, basada en la colectividad y en el pasado. Manifiestan el orgullo de ser libres, cuando han sido un pueblo perseguido en el pasado.
La libertad individual, está limitada en cuanto a aquellas decisiones de trascendencia para el grupo, sobre las que éste sopesará sus posibles consecuencias para el mismo, antes de que sea tomada la decisión.
• Intenso proceso de adaptación a la cultura donde se asentaban. Valor que perdura hoy en día junto con la prevalencia de la cultura gitana.
• Llenar de simbolismo ciertas ceremonias sociales, como el hecho de tener un hijo que da a los padres su estatus de madurez, o casarse. Y, por otro lado, el deber de respeto que se le debe a una persona fallecida, etc.
• El espacio y el tiempo son concebidos de manera que no hay previsión de futuro, viviéndose al día y en cualquier lugar, algo que varía conforme el nivel socioeconómico de la familia es mas alto.
Para hablar de la “ley gitana” hemos de partir del hecho de que el pueblo gitano es un pueblo ágrafo, es decir, que transmite su cultura oralmente de padres a hijos, esto explica que carezca de un código escrito por el que regirse; así pues, las leyes gitanas son orales y están presididas por los mayores.
Son considerados delitos el robo o el engaño a otro gitano, abandonar a la familia en una situación difícil, invadir los límites del territorio de una familia “contraria”, delatar a otro gitano, no cumplir con las leyes impuestas por un consejo de ancianos, etc. El incumplimiento de la ley conlleva una sanción, que está en función de la gravedad del delito. Abarca desde la agresión física, a la prohibición de pisar un determinado territorio, o ser expulsado del grupo familiar de pertenencia. Así, si el delito cometido tiene sanción en la legislación del Estado, el gitano tendrá además que cumplir la pena impuesta por la ley española.
La ley gitana, establece una diferencia difusa entre lo que es ley (norma de obligado cumplimiento), de lo que es norma o costumbre (práctica de uso común en un colectivo), entre otros motivos, porque se trata de una ley oral.
Como expresa San Román, T. (1997), existe rasgos y formas organizativas, así como estrategias que parecen constituir un núcleo cultural relativamente estable en el tiempo y en su extensión aunque se acumule y se concrete en diversas formas en cada momento histórico y en cada coyuntura. En Extremadura descubrimos que la estructura social de las comunidades gitanas localmente asentadas, con sus especificidades culturales, los valores y el sistema normativo propios, tienen plena vigencia, su virtualidad principal reside en que garantiza la cohesión del grupo y la pervivencia del mismo a partir del control que ejerce sobre sus miembros. La conducta desviada recibe sanciones proporcionadas, por ejemplo, la práctica del destierro es aún habitual. El alejamiento voluntario de las costumbres y de las tradiciones se penaliza también, la libertad de quedarse o de irse existe; pero la deserción tiene un precio: “ya no te ven igual”. La “ley gitana”, el sistema normativo no escrito, se aplica con cotidianidad y también con cierta flexibilidad. Por ejemplo, la “normativa” regula desde los ámbitos de negocio, distribuciones territoriales y ámbitos de influencia, hasta las disputas familiares. Pero también es un sistema que garantiza la recreación de la comunidad gitana mediante la prescripción una serie de pautas de comportamiento endogámico referido a la formación de parejas y familias, la prescripción básica es que el gitano se debe casar con una gitana, si esto no es así, la paya debe “agitanarse”. El “clima social” ejerce la presión, más compulsiva cuanto más reducido es el grupo, hacia el sometimiento al sistema normativo; pero en ocasiones esto no es suficiente, se necesitan los lideres, “gente de respeto”, generalmente adultos, aunque no viejos, con ascendencia sobre una parte de los clanes o sobre todos. Dependiendo de la materia de que se trate, se puede recurrir a un líder u a otro. Lo habitual es que en cada comunidad exista entre 4 y 8 líderes, que son reconocidos y conocidos por todos los miembros de la comunidad, pero su “visibilidad” es menos diáfana para los payos, para la gente de fuera; por ejemplo, un número significativo de informantes payos desconoce la existencia real de estos líderes, que en cambio son plenamente identificados por todos nuestros informantes gitanos. Ello evidenciaría la existencia de zonas de la realidad gitana reservadas estrictamente para los miembros del grupo.
El sistema normativo es suficientemente flexible como para permitir el desarrollo individual de los miembros del grupo y una cierta adaptación a los requerimientos del entorno; como en otros temas, parece existir una mayor flexibilidad en la aplicación de las normas en el medio urbano que en el medio rural. Nuestra conclusión es que la sujeción a los criterios culturales tradicionales no es un inconveniente para la aceptación del cambio social y la modernidad entre los gitanos. No obstante, detectamos alo largo del estudio que sirve de referencia a este artículo, que existen aperturas al cambio social más intenso según el hábitat residencial, por ejemplo las familias que habitan las zonas rurales tienden a ser más tradicionales que las que residen en las ciudades.
El modelo cultural impone dos pautas que en nuestro contexto actual son discutibles: la prevalencia del patriarcalismo, frente a posiciones más igualitarias y, la vigencia de comportamiento que hoy definimos como “machistas”. Quizás lo segundo dependa de lo primero ya que el patriarcado es la situación en la que el hombre detenta el poder y la autoridad, a este respecto cabe recordar que entre los “hombres de respeto” no hemos detectado ninguna “mujer de respeto”, aunque puede que exista algún caso, no es frecuente. Desde el punto de vista de la sociología general (Giner S. 1998: 562) con frecuencia se producen la coexistencia del matriarcado y del patriarcado cuando se trata de una sociedad gerontocrática. Por tanto, en la medida en que pierdan peso los ancianos en la gestión del poder y la autoridad, en esa misma medida, puede que el patriarcalismo y por ende el “machismo” pierdan vigencia. Esto es lo que encontramos en las comunidades gitanas de Extremadura. Pensamos que ambas pautas de comportamiento van cediendo a favor de comportamiento más igualitarios y más respetuosos con el otro sexo, y es cierto que son muchas las manifestaciones machistas entre los gitanos, pero van apareciendo otras expresiones igualitarias que también es necesario poner de relieve.
El complejo social gitano tiene expresiones simbólicas que dan cuenta de la riqueza que entraña. Al payo del siglo XXI no deja de sorprender, el apoyo afectivo y efectivo que reciben de la familia de las personas que caen enfermas, las anécdotas al respecto en los centros hospitalarios son incontables. Sorprende, también, el sentimiento y las manifestaciones de duelo (el luto) que persiste tras la muerte de un familiar o, por último, el conjunto de detalles de apoyo, vigilancia, control y complicidad, junto con expresiones abiertas y sinceras, comunitariamente compartidas en todo lo relacionado con el noviazgo y el casamiento.
Todos estos factores hacen que podamos hablar de un sistema social complejo y completo perfectamente vigente y vital, flexible pero con una enorme proyección de futuro y así es ampliamente reconocido por todos los miembros de la comunidad gitana de la región.

2.2.- Referencias conceptuales sobre los elementos de la estructura social gitana en Extremadura .

Los elementos conceptuales que hemos recabado en el trabajo de campo se han agrupado en torno a una serie de “ideas-fuerza”, a fin de poder ser clasificadas para su análisis y de este modo visualizar el entramado simbólico-social de estos grupos.

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