UN INTENTO DE OPERACIONALIZACIÓN DE FACTORES VALORATIVOS EN EL DESARROLLO LOCAL

UN INTENTO DE OPERACIONALIZACIÓN DE VARIABLES A PARTIR DE L>AS APORTACIONES DE LA TEORIA DEL CAPITAL HUMANO, EL ANALISIS PSICO-SOCIAL DE LA MOTIVACIÓN Y LA TEORIA SOCIOLÓGICA DEL CAPITAL SOCIAL.

Marcelo Sánchez-Oro Sánchez
Profesor A.T.P. de Sociología
UEX
Cáceres, septiembre de 2002

PRESENTACIÓN

Se trata con estas notas de proponer, de manera fundamentada, la elección de una serie de variables que deben ser la base para el estudio empírico de los factores sociales que determinan el mayor o menor desarrollo de las comunidades locales.

Las variables seleccionadas requieren un mayor grado de operacionalización para su tratamiento empírico: muestras, ámbito territorial, instrumentos de recolección de datos, tratamiento, procesamiento, etc.

ESQUEMA

1º.- El marco teórico: las incitativas empresariales como acción social vinculadas al capital social y los recursos humanos.

2º.- Variables operacionales que se derivan del marco teórico anterior.

1º.- El marco teórico: las incitativas empresariales vinculadas al capital social y los recursos humanos, pero inevitable para el desarrollo rural.

La significación de las normas y valores sociales como parte sustancial de los procesos de desarrollo tiene su principal apoyatura en el triángulo doctrinal que forman la teoría del capital humano , las recientes aportaciones sobre el capital social de Woolcock y otros y el modelo omnicompresivo de la motivación para el éxito de McClelland .

Para la primera teoría la formación de capital humano depende de un gran número de factores histórico políticos, culturales y demográficos. Es imposible tomarlos todos en cuenta, pero parece evidente que la educación tiene un papel fundamental a este respecto. Definiendo las cosas sencillamente podemos decir que «capital humano» es la capacidad productiva de un individuo o de un conjunto de individuos, y «educación» es la adición que se hace a esa capacidad productiva por medio del aprendizaje. Así, la educación en un sentido amplio sería con respecto al capital humano equivalente a lo que la inversión es con respecto al capital físico. A su vez la educación en sentido amplio podría dividirse en «educación formal», es decir, la que tiene lugar en una institución de enseñanza (escuela, colegio, universidad) y «aprendizaje» o «educación informal», que tiene lugar fuera de esos ámbitos institucionales. Desde esta teoría se considera que los individuos emplean parte de su renta en sí mismos de manera muy diversa, pensando en satisfacciones pecuniarias y no pecuniarias futuras. Tales adquisiciones pueden ser estudiadas como inversiones, más que como consumos. Los individuos eligen cuidados médicos, educación adicional a la enseñanza obligatoria, buscan nuevos empleos mejor pagados y emigran si hay condiciones ventajosas para ello. En el caso de la educación, la explicación teórica más relevante es la de que su demanda es una función de dos variables, por un lado los costes individuales (directos e indirectos) de su adquisición y, por otro lado, las variaciones que esta producirá posteriormente sobre los ingresos. De acuerdo con el esquema neoclásico de la estructura de las retribuciones se combinan la teoría de la productividad marginal y el análisis económico coste-beneficio del uso del tiempo. De esta forma el comportamiento racional de los individuos, les llevará a invertir en capital humano hasta el punto donde su tasa marginal de rendimiento se iguale al coste marginal de la nueva adquisición. La educación, en definitiva, produce un efecto importante sobre la relación ingresos – edad. Estos cálculos pude tener una traslación en el orden macro social, si la correlación educación – renta, estudiada a nivel exclusivamente individual, se extiende a nivel social, pueden obtenerse deducciones interesantes para el proceso de desarrollo económico de la comunidad bajo los presupuestos de que los escolarizados, en principio, ganan más que los no escolarizados, además, el peso de los ingresos de los escolarizados refleja su mayor capacidad productiva, por lo que cabe deducir que la escolarización incrementa la capacidad productiva de los individuos, como el desarrollo económico de una sociedad es, en parte, una función de crecimiento de la capacidad productiva de sus miembros, entonces, una mayor escolarización lleva a mayor desarrollo económico y por tanto un impulso mayor en la instrucción puede contribuir de dos maneras al progreso: puede mejorar la calidad de la población activa, definida de manera que englobe todas las profesiones, se puede suponer que resulta un incremento de la productividad del trabajo para desarrollar con más rapidez el conjunto de conocimientos concernientes a la producción, puestos a disposición de la sociedad y por otra parte, una mejor formación general puede acelerar el progreso de los conocimientos. Desde estos supuestos, lo que parece verificarse es que la educación “dispersa” sus beneficios más allá de la estricta esfera de quien la adquiere. Si bien existen beneficios individuales según la teoría del capital humano, como se vio al principio, estos también se convierten en sociales en cuanto se amplían macroeconómicamente sus postulados.
La existencia de una población con un buen nivel de formación (estudios, educación) y con unos ciudadanos bien preparados profesionalmente y con un buen nivel de salud, …era un factor determinante para la buena utilización de los tres factores considerados como básicos en el crecimiento económico: el trabajo, la tierra y el capital. A ese otro factor le llamaron “capital humano”, considerando que sin él de poco servía la presencia de los otros factores a la hora de impulsar el desarrollo económico.
Al capital físico (tierra y capital) y al capital humano, los sociólogos y algunos economistas que trabajaban en el campo de la “nueva sociología económica” y que intentaban situarse en una posición intermedia combinando enfoques macro y micro sociológicos para explicar el comportamiento económico de los individuos (Swedberg, 1991, y Swedberg y Smelser, 1994) añadieron más tarde otro tipo de capital, al que llamaron “capital social” utilizando un término que estaba siendo utilizado en el campo de la sociología desde final de los años 60, en áreas diversas de investigación. En esta nueva forma de capital (Capital social) se incluirían determinados tipos de normas y redes sociales que son importantes para el desarrollo porque favorecen la realización de acciones colectivas en beneficio de la propia comunidad, ya que, entre otras cosas, reducen los costes de transacción.
Pese a lo expuesto es posible hacerse eco de un conjunto de matices que surgen en cuanto a la aplicabilidad de la teoría del capital humano . Estos teóricos reconoce que son muchos los factores que actúan en la formación del capital humano: el factor demográfico, variables de carácter histórico, político y cultural. Es imposible tomarlos todos en consideración, sin embargo existen evidencias de que, precisamente la educación (alfabetización, escolarización, etc.) tiene un papel esencial en el desarrollo económico de una región determinada, aunque se reconoce también que los determinantes de la educación son difíciles de medir: de una parte están las políticas de los gobiernos nacionales, de otra las actitudes de las poblaciones, que por distintos motivos económicos, religiosos, culturales, etc.. Ambos condicionantes manifiestan que las intensidades en demanda de educación pueden ser muy diversas de unas regiones a otras. La preocupación por la educación tampoco es uniforme en las diferentes poblaciones. Dentro de un sólo país hay ciertas regiones donde la demanda de educación es mayor que en otras, ya que entre los factores que determinan ésta hay que situar entre otros: las circunstancias del grupo familiar, la profesión, el nivel económico, su nivel educativo, la fertilidad, y el “coste de oportunidad” -establecido como los ingresos que el estudiante deja de percibir por no ejercer un empleo- y la movilidad geográfica de la población.
Sin embargo, a pesar de la afirmación generalmente aceptada de que la educación es indispensable para el crecimiento económico, existe poco acuerdo acerca de cuál sea la relación precisa entre uno y otra (crecimiento y educación). De una parte, la educación es una magnitud difícil de medir y de constatación problemática. De otra, los efectos de la educación no se manifiestan de modo cuasi inmediato, como ocurre habitualmente con los factores físicos. Ambas circunstancias enturbian considerablemente los resultados de los trabajos empíricos e incluso arrojan dudas sobre la validez del enfoque del capital humano, a pesar de lo cual nos ofrece la posibilidad de ponderar la eficiencia de las inversiones realizadas en la valorización de los recursos humanos en nuestra región, lo que nos acerca a un diagnóstico de esta realidad en el que fundamentar nuestras propuestas de futuro.
Algunos datos reciente sobre la realidad extremeña evidencian que la relación que existe entre el nivel educativo de los jóvenes y el de sus padres es un factor que influye en la formación de los jóvenes, de tal manera que aquellos cuyos padres disponen de titulación superior en el 75,4% de los casos alcanzaron el mismo nivel universitario de sus padres; en tanto que jóvenes con padres con formación de primaria sólo el 37,4% alcanza un título universitario . En Extremadura los abandonos tras dejar la primaria doblan a la media nacional el 12,3%, frente a 6,1%, y además accedemos en menor medida a la universidad: mientras, por ejemplo, en el País Vasco el 65,8 de los jóvenes que en los años 90 deja el sistema educativo con algún título universitario, en Extremadura sólo lo obtiene una cuarta parte el 25,8% cuando la media nacional se sitúa en el 43%.

Sobre las consecuencias del factor educación como determinante del desarrollo incide McClelland, se trata de una condición, junto con otras, que deben concurrir para que sea posible la motivación para el desarrollo exitoso de la actividad que emprenden las personas dentro de una sociedad. Desde su perspectiva psico-social la motivación humana es el producto de un conjunto de necesidades, impulsos, deseos, que determinan la forma de actuar de una persona. A la motivación se le puede añadir la necesidad de éxito, entendiendo por ella la exigencia que nos obliga a triunfar en aquello que se emprende, esto es, establecer un nivel de excelencia que uno se auto impone en el desarrollo de las tareas, finalmente, forma parte también de esta necesidad de éxito la confianza con la que se emprende y se llevan a cabo tareas más o menos difíciles.
Como sucedía en el caso de la teoría del capital humano la necesidad de éxito tiene una correspondencia con el desarrollo económico de una sociedad dada, en el sentido de que se constata que la necesidad de éxito varía de una persona a otra y de una a otra colectividad. Del análisis histórico de estas variaciones se pueden obtener conclusiones como que una situación de motivación elevada de éxito suele preceder inmediatamente a un periodo de desarrollo económico, y por el contrario, la motivación para el éxito disminuye cuando el desarrollo económico es más alto, este decrecimiento de la motivación de éxito está relacionado con la regresión económica. La motivación de éxito opera como una factor de desarrollo económico ya que es el elemento básico del espíritu de empresa y muy concretamente afecta a la “mentalidad” del empresario.
McClelland considera que para que la necesidad de éxito germine y pueda desarrollarse en una sociedad deben darse cinco condiciones/factores, de una parte que la educación, esto es que permita desarrollar pronto en el niño la autonomía personal, el auto control, inculcando ambiciones precisas y confianza en sí mismos. Este tipo de educación requiere un complicado equilibrio entre libertad y control y entre afecto y autoridad. Si embargo este tipo de educación, no es una condición única ya que constata McClelland que en culturas con débil motivación para el éxito, este tipo de educación tampoco hace surgir la necesidad de éxito.
La clase social de los padres es otra condición necesaria, en el sentido de señalar que la necesidad de éxito es más elevada entre los padres que pertenecen a la clase media. Además deben coexistir dentro de este grupo social personas con fuertes aspiraciones de movilidad social bajo tres condiciones: fuertes ambiciones de mejorar su situación, que tengan posibilidades de esperar un “auténtico” cambio y que los desafíos a los que deban no sean ni excesivamente débiles, ni demasiados fuertes.
Finalmente dos factores más que están relacionados con las peculiaridades externas de la sociedad: el clima ideológico constatando que cuando en una colectividad se produce un movimiento de “conversión” ideológica (nueva religión, el nacionalismo, revolución, etc.) se produce una neta elevación de la necesidad de éxito. La extro-determinación es la última condición para la necesidad de éxito este factor se suma a la Motivación para el Éxito, y contribuye, de esta manera a la generación del desarrollo económico. Por esta expresión se entiende la situación de determinados países (los más avanzados), con unas características sociales determinadas: las relaciones humanas presentan una mayor flexibilidad, están menos rígidamente preestablecidas que en regiones menos avanzadas. Los actores sociales observan mayor sensibilidad y atención hacia los iguales, más adaptabilidad, y aceptación de nuevas formas de conductas. Los medios de comunicación juegan un importantísimo papel en el desarrollo de esa sensibilidad y adaptabilidad.
Si bien es cierto que McClelland encuentra en la sociedad norte americana el paradigma de la sociedad con motivación y necesidad de éxito, no es menos cierto que sus postulados y los fundamentos empíricos en que se basan deben ser tenidos en cuenta en cualquier modelo que considera los intangibles como factores para el desarrollo.

Los desarrollos más recientes de la teoría del capital social permiten formas de operacionalización de los conceptos y sus dimensiones que hacen factible la indagación empírica mediante los instrumentos adecuados que midan la densidad del capital social y poder así establecer estrategias para su mejora. Estos desarrollos teóricos, como veremos tienen la virtualidad de recoger buena parte de las teorías precedentes e integrarlo de manera equilibrada. La premisa de partida es que los recientes estudios sobre el desarrollo vienen mostrando con bastante claridad la existencia de importantes diferencias en materia de bienestar entre sociedades situadas en un mismo ámbito geográfico y dotadas de recursos económicos similares. Tales estudios nos muestran dos realidades, de una parte, a pocos kilómetros de distancia existen sociedades que han sido incapaces de alcanzar unas cotas mínimas de bienestar y de organizar adecuadamente sus recursos, junto a estas, otras comunidades han sabido aprovechar mejor los recursos disponibles y que están mejor articuladas para llevar a cabo proyectos individuales o colectivos en beneficio de la comunidad. Puede que ambas sociedades hayan sido incluso objeto preferente de los programas de ayuda al desarrollo; pero la realidad es que mientras, en las primeras, esos programas no han tenido el éxito esperado, en las segundas sus efectos han superado con creces lo previsto en los estudios previos realizados por los expertos, de tal manera que estas últimas se convierten además en centros de atracción de nuevas inversiones, al comprobar los posibles inversores que ellas ofrecen un dinamismo que no existen en las otras y que son garantía para la buena realización de los proyectos que se ponen en marcha: sus instituciones funcionan con eficiencia, sus recursos humanos son cualificados, existe seguridad jurídica para la iniciativa privada, la ciudadanía confía en sus gobernantes y éstos en las capacidades de su población; en definitiva, son sociedades en las que hay confianza entre los ciudadanos para emprender proyectos colectivos.
Antes de entrar a concretar las dimensiones que contiene el concepto de capital social no conviene obviar la debilidades que encierra, como por ejemplo cuando con él se intenta explicar demasiadas cosas desde la interacción entre agentes racionales que necesitan coordinarse para su mutuo beneficio, pasando por la dimensión contractual del capital social, la doble característica de ser un elemento de la estructura social es decir, estar constituido por relaciones sociales y de facilitar a los individuos determinados tipos de acciones. Con tal diversidad de aproximaciones, nos encontramos con un concepto que se refiere a muchas cosas al mismo tiempo y que, consecuentemente, es definido de un modo confuso. Más aún si se califica al capital social como un bien público, que, por definición, sería un subproducto de las relaciones sociales. El concepto de capital social, por tanto, se presenta de forma poco clara: unas veces, como infraestructura o como contenido de determinadas relaciones sociales es decir, como variable independiente, otras como resultado de ellas es decir, como variable dependiente, no faltando veces en que se presenta como todas esas cosas al mismo tiempo.
Otra debilidad es el modo tan diverso con que los diversos autores lo utilizan para justificar políticas contradictorias en materia de desarrollo. Así, unos autores (Etzioni, 1993) utilizan la noción de capital social para criticar la perdida del Gemeinschaft (los lazos comunitarios) debido a los procesos de desarrollo. Este argumento, inicialmente restringido al ámbito académico, fue rápidamente trasladado al terreno de las implicaciones políticas por autores políticamente conservadores (como Schambra, 1994) que, concibiendo las relaciones entre el Estado y la sociedad civil como un juego “suma cero”, consideran necesario desmantelar el Estado del Bienestar y sustituirlo por una red amplia de asociaciones voluntarias, que son precisamente las que, de acuerdo con la tesis comunitarista, generan capital social. En esa misma línea, F. Fukuyama (1995) localiza la fuente del capital social en la cultura, argumentando que, mientras que el Estado puede destruir las bases del capital social por ejemplo, eliminando la Iglesia en la URSS, está incapacitado para crearlo, de tal modo que, para este autor, el nivel de intervención estatal en la economía es inversamente proporcional al nivel de capital social en una sociedad. En una posición intermedia, y saliendo al paso de las interpretaciones antiestatalistas de esos autores políticamente conservadoras, R. Putnam señala utilizando la rica diversidad de la experiencia italiana  que la articulación de la sociedad civil, medida en términos de capital social, no depende de la acción de los gobiernos, sino que es resultado de inercias históricas y culturales; ello explicaría que en un mismo país, como Italia, se dé una gran diversidad de comunidades con diferente grado de articulación, es decir, con diferente grado de capital social. A diferencia de los conservadores antiestalistas, ven las relaciones Estado-sociedad como un juego “suma no cero”, de donde deducen que el Estado puede promover activamente un entorno adecuado para que sea posible el florecimiento de una sociedad civil viva y dinámica.
El hecho de haber sido presentado en muchos estudios como un bien que puede maximizarse puede representar una debilidad conceptual más, de tal modo que se ha venido concluyendo que mientras mayor sea el nivel de capital social, mejor será para la comunidad. Esta tesis ha sido refutada por algunos autores utilizando las conclusiones del libro de M. Olson, Auge y decadencia de las naciones (1982); concretamente, han utilizado la tesis olsoniana de que una alta densidad asociativa que podría ser identificada con la noción de capital social, aunque M. Olson no utilice este término no siempre es un elemento positivo para una determinada sociedad, sobre todo cuando dicha red asociativa está formada por asociaciones e instituciones esclerotizadas que, al plantear una defensa a ultranza de los intereses particulares, carecer de horizontes amplios e inhibir la acción individual impidiendo a los individuos integrarse en redes sociales más amplias, se convierten en factores que dificultan el desarrollo económico y el cambio social.
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La aproximación al concepto de capital social con ánimo pragmático nos lleva en primer lugar a discriminar en una doble dimensión, como “embeddedness” (enraizamiento, incrustación o inserción) y como “autonomy” (autonomia). La idea de “embeddedness” fue introducida en la sociología contemporánea por M. Granovettter (1985) al señalar, frente a la tesis neoclásica de la maximización de utilidades, que toda acción económica está “embedded” (enraizada) en relaciones sociales. Para M. Granovetter lo que distinguiría a unas empresas de otras no son sus cualidades formales e informales, sino: las estructuras y las redes de relaciones personales que existen entre y dentro de ellas. A final de los años 80, la tesis del “embeddedness” fue incorporada en las investigaciones sobre el desarrollo, tanto en las centradas en el nivel macro, como en el micro. Tres ideas comunes surgieron de estos estudios. La primera es la de que todas las formas de intercambio económico están “embedded” (enraizadas) en relaciones sociales; de ahí que muchas instituciones económicas sólo pueden explicarse por las relaciones sociales en las que están insertas se puede poner el ejemplo de pequeñas empresas, tales como muchas explotaciones familiares agrarias, cuya permanencia no puede explicarse con criterios de viabilidad económica, sino por su funcionalidad social. La segunda idea es la de que el proceso de “embeddedness” se produce de distintas formas: como lazos sociales, como prácticas culturales, como contextos políticos,…, todos ellas con efectos importantes en la conformación de las oportunidades y constricciones a los que los individuos se enfrentan cuando emprenden proyectos de desarrollo. La tercera es la de que los beneficios que se obtienen de ese proceso de “embeddednesss” en una comunidad concreta van siempre acompañados de costes, y que el cálculo de esos beneficios y costes cambia conforme el proceso de desarrollo avanza. Lo que en una fase inicial puede ser catalogado como beneficio, en una fase más avanzada puede haberse convertido en un coste para la continuidad del proceso de desarrollo. Por ejemplo, la existencia de un alto grado de integración social y de una elevada densidad asociativa en una comunidad puede ser un factor positivo en una primera fase al facilitar la ayuda mutua y la solidaridad entre los individuos, pero una vez que el proceso está avanzado, ese stock de capital social en forma de integración o de redes asociativas puede convertirse en vehículo de nepotismo, corrupción o explotación, y, en consecuencia, ser una traba para que dicha comunidad dé un salto cualitativo en su desarrollo.
Con el fin de establecer si el proceso de “embeddedness” en una situación dada provoca costes o beneficios para el desarrollo, algunos analistas comenzaron a sugerir que era necesario complementar esa dimensión del capital social con una segunda dimensión: la de “autonomy” (autonomía). Esta segunda dimensión se refiere a dos aspectos relevantes para las dinámicas del desarrollo: el primero, referido al nivel micro, hace alusión al grado en que los miembros de una comunidad tienen posibilidad de acceder a grupos o áreas de interés situados fuera de la propia comunidad; el segundo, referido al nivel macro, alude al grado en que los responsables políticos locales son independientes respecto: de las élites económicas a la hora de tomar sus decisiones, y al grado en que tales responsables políticos están impregnados de un ethos profesional que les lleva a perseguir el bien colectivo y a reclutar y dar recompensas en función de los méritos y no del tráfico de influencias.
Para que el capital social se convierta en un factor positivo en el desarrollo de una comunidad sería necesario, por tanto, que las relaciones sociales entre sus miembros estén impregnadas de esas dos dimensiones: “embeddedness”, enraizamiento en la propia comunidad y “autonomy” o capacidad de los individuos para relacionarse con grupos más amplios, e independencia de las autoridades políticas locales respecto de las élites locales.

La importancia de diferenciar lo micro y lo macro sociológico añade nuevos matices a esta primera dimensión bipolar del capital social, podríamos decir que las nociones de “embeddedness” y “autonomy” no es el mismo en los niveles micro y macro. Por ejemplo: la noción de “embeddedness” tiene diferente consideración si se trata de uno u otro nivel a nivel micro se refiere a los lazos intracomunitarios que se establecen entre los individuos en una comunidad, a nivel macro dicha dimensión se refiere al grado de interacción entre el Estado y la sociedad civil. Lo mismo ocurre con la dimensión de “autonomy” que a nivel micro se refiere a las redes extracomunitarias es decir, las redes que establecen los miembros de la comunidad con los de otras comunidades distintas de la suya, y a nivel macro se refiere a la capacidad (eficiencia) y credibilidad de las instituciones encargadas de gestionar los asuntos públicos en una comunidad.

De ahí se deduce que la noción de capital social pueda presentarse en la práctica de diversas formas, según cómo se combinen sus dos dimensiones (embeddedness y autonomy) en los dos niveles (macro y micro) de los procesos de desarrollo. De la combinación de esas dos dimensiones, y a la luz de determinadas experiencias, algunos estudios empíricos han señalado que altos niveles de capital social pueden ser positivos en la medida en que dan a los individuos de una comunidad acceso a recursos privilegiados y apoyo psicológico, al tiempo que reducen los costes de transacción; pero también han señalado que pueden ser negativos si restringen las posibilidades de expresión individual, si permiten el free-ridding (el gorroneo) sobre los recursos de la comunidad o si niegan a los miembros de grupos con una larga historia de marginación la fe en sus posibilidades para avanzar a través de su propio esfuerzo.
Todo lo cual lleva a tratar de desarrollar un modelo-síntesis sobre el capital social que incluya las combinaciones posibles y deseables derivadas de sus distintas dimensiones.
No basta con entender el capital social como un recurso que ayuda a los grupos sociales a superar los dilemas estáticos de la acción colectiva los problemas de la cooperación entre los individuos en proyectos de tipo colectivo por muy importantes que éstos sean, sino que y ésa es la gran aportación de M. Woolcock debe ser ampliado incorporando otras dimensiones que permitan resolver los llamados dilemas dinámicos del desarrollo, es decir, los que surgen cuando el éxito de una determinada acción colectiva en pro del desarrollo influye de tal modo en las relaciones sociales dentro de una comunidad, que es necesario que éstas se coordinen para garantizar que el desarrollo siga teniendo éxito en el futuro. Es necesario definir con más detalle los conceptos de “embeddedness” y “autonomy” y analizar mejor cómo se manifiestan en los niveles macro y micro sociológicos.
De ahí se deduce que la noción de capital social pueda presentarse en la práctica de diversas formas, según cómo se combinen sus dos dimensiones (embeddedness y autonomy) en los dos niveles sociológicos clásicos (macro y micro) de los procesos de desarrollo. Las ampliaciones de las dos dimensiones precedentes que se sugieren para este concepto sería por una parte la sustitución del “EMBEDDEDNESS” que en el modelo anterior se refería sobre todo a los lazos sociales intracomunitarios, por “INTEGRATION” (integración) que incluye también las relaciones con otros miembros de la comunidad; el concepto de “AUTONOMY” que hacía referencia a la participación de los individuos en redes extracomunitarias por el de “LINKAGE” (conexión, contacto) incluyendo el compromiso de los individuos con las instituciones de la sociedad civil. Estos cambios afectarían al nivel microsociológico. En lo que afecta al nivel macrosicológico, la idea de “EMBEDDEDNESS” que en el modelo anterior referido en el primer modelo a las relaciones Estado-sociedad civil pasaría a ser considerado como “SYNERGY” incluyendo la cooperación entre instituciones tanto públicas como privadas; y por último la idea de “AUTONOMY” capacidad, competencia y credibilidad de las instituciones políticas locales, se cambiaría por una nueva dimensión la “ORGANIZATIONAL INTEGRITY” incluyendo la eficiencia de la burocracia administrativa tanto en las instituciones públicas locales, como en las organizaciones privadas. El siguiente cuadro expresa estas ampliaciones comentadas:

NIVEL MICRO
“EMBEDDEDNESS” que en el modelo anterior se refería sobre todo a los lazos sociales intracomunitarios, es decir, a las relaciones de los individuos con los de su propio grupo de referencia El concepto de el concepto de “AUTONOMY” que hacía referencia a la participación de los individuos en redes extracomunitarias
Lo amplia por el concepto de…. Lo sustituye por el concepto de….
y lo sustituye por el de “INTEGRATION” (integración) que incluye también las relaciones con otros miembros de la comunidad; De “LINKAGE” (conexión, contacto) incluyendo el compromiso de los individuos con las instituciones de la sociedad civil.

NIVEL MACRO
“EMBEDDEDNESS” que en el modelo anterior referido en el primer modelo a las relaciones Estado-sociedad civil el concepto de el concepto de “AUTONOMY” capacidad, competencia y credibilidad de las instituciones políticas locales
Lo amplia por el concepto de…. es ampliado y sustituido por el de….
Sustituido ahora por el de “SYNERGY” incluyendo la cooperación entre instituciones tanto públicas como privadas; “ORGANIZATIONAL INTEGRITY” incluyendo la eficiencia de la burocracia administrativa tanto en las instituciones públicas locales, como en las organizaciones privadas.

Un desarrollo práctico de este modelo, si bien centrado en la economía social y por consiguiente, incidiendo en variables económicas lo encontramos en Morales Gutiérrez (2001) . Merece la pena detenernos en este desarrollo para tratar de obtener, igualmente, variables operativas. Morales delimita el ámbito de investigación en sus variables fundamentales: el marco teórico es el capital social, el sujeto de estudio son las entidades de economía social-, el ámbito territorial de su trabajo es Andalucía, y su objeto la generación de capital social a través de las ayudas canalizadas por los programas de desarrollo rural hacia las entidades de economía social. La estrategia seguida para el análisis requiere un enfoque metodológico distinto según los nivles que se establecen:

a) Análisis descriptivo a nivel empírico del tejido de la economía social presente en las zonas (municipios) de los grupos de desarrollo rural para la generación de un referente objetivo de evaluación. Se han considerado dos dimensiones: una dinámica (evolución del cooperativismo en la zonas) y otra estática (indicadores de la estructura del cooperativismo en la zona). Este apartado ha requerido el diseño de indicadores específicos y la realización de un análisis cluster.
b) Evaluación de la política de fomento desarrollada por los grupos a partir de los recursos empleados y el tejido de la economía social existente. Este apartado ha supuesto la recopilación de datos en la Dirección de Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía y su posterior tratamiento estadístico.
c) Análisis descriptivo cualitativo de la opinión de miembros de los grupos de desarrollo rural sobre la política de fomento de la economía social. Este apartado ha supuesto la confección de un cuestionario y su aplicación por medio de entrevista a una muestra significativa.

Finalmente es necesario referirse a los intangibles sociales que destaca Francisco López-Casero (1997) . A los efectos de este artículo destacamos que se parte de la idea de que la combinación concreta de elementos de homogeneidad y diferenciación en las agrociudades objeto de su estudio puede caracterizarse tanto por fuertes procesos de aproximación e integración como de disociación y conflictividad, y concretamente en las agrociudades del sur de Europa el aspecto de la desigualdad cobra especial importancia. La cuestión de la identidad es otro factor a considera en este contexto en el que, por ejemplo, las formas arquitectónicas que adquieren las construcciones rurales se presenta como expresión de unas y otras identidades según se trate por ejemplo de la cornisa atlántica o del sus de la península. Del contenido de estos trabajo es posible extraer variables operativas para el análisis de los intangibles vinculados a la idea de identidad comunitaria y estructuración social.

2º.- Variables operacionales que se derivan del marco teórico anterior.

Los modelo teóricos precedentes articulan de manera coherente conceptos y dimensiones del desarrollo rural asociados que explican en cierto modo la mayor o menor importancia que pueden tener los “intangibles sociales” en el proceso de desarrollo local. Además ofrecen la posibilidad de su operacionalización con la finalidad de diseñar instrumentos de recogida de datos de los ámbitos locales y comarcales que se estimen pertinentes y de esta manera dotarnos de un instrumento de medición de las diferentes dimensiones afectadas y a partir de las cuales establecer relaciones descriptivas o explicativas, en el mejor de los casos, de los comportamientos sociales en esos ámbitos y llegar a ponderar de la forma más precisa posible como estos intangibles sociales afectan a los procesos de desarrollo rural o, si por el contrario, no intervienen en ningún modo. La posibilidad de medir estos intangibles puede ayudar al análisis social una vez realizadas las matizaciones a que haya lugar derivadas de las implicaciones epistemológicas que todo intento de medida de fenómenos sociales origina. Entre estas posibilidades de análisis, destacamos el estudio de un caso referido a una localidad o comarca que ha mostrado un aprovechamiento optimo de los recursos puestos al servicio del desarrollo, así como su contraste con la situación opuesta, la de la comunidad que pese a los recursos que se han invertido en ella no logra un aprovechamiento adecuado de los mismos; o bien la posibilidad de plasmar en un “mapa” las diferentes mediciones con el fin de obtener tipos y categorías sociales (cualitativo) a partir de la combinación de las diferentes dimensiones y los pesos cuantitativos que ofrecen, de este modo a la descripción del fenómeno a analizar se le añade las posibilidades que ofrece el método comparativo entre otros.

Las principales variables operativas (u operativizables) que se derivan del marco teórico anterior son:

VARIABLES REFERIDAS A LA TEORÍA DEL CAPITAL HUMANO

 Educación formal: niveles de instrucción
• Educación continua: la que reciben los empleados
• Educación ocupacional: la que reciben los no empleados
• Desde estos supuestos, lo que parece verificarse es que la educación “dispersa” sus beneficios más allá de la estricta esfera de quien la adquiere mediante el cruce de estas variables con los índices de crecimiento económico proporcionados por la CAIXA, entre otros con los que ya viene trabajando Aurelio.

VARIABLES REFERIDAS AL ANALISIS DEL FACTOR N-ÉXITO (McCLELLAND)

• Educación recibida en la familia sea “favorable”: permita desarrollar pronto en el niño la autonomía personal, el auto control, inculcando ambiciones precisas y confianza en sí mismos.
• Binomino libertad y control en la educación familiar de los niños (Grado de equilibrio)
• Binomino afecto y autoridad en la educación familiar de los niños (Grado de equilibrio)
• Estructura de clase social de los padres: la necesidad de éxito es más elevada entre los padres que pertenecen a la clase media.
• Movilidad social dentro de la clase media bajo tres condiciones:
– fuertes ambiciones de mejorar su situación, (análisis de “las ambiciones”)
– que tengan posibilidades de esperar un “auténtico” cambio (análisis de las “posibilidades”)
– y que los desafíos a los que deban no sean ni excesivamente débiles, ni demasiados fuertes. (análisis de los “desafios”)
• El clima Ideológico de la localidad / comarca bajo la premisa de que cuando en una colectividad se produce un movimiento de “conversión” ideológica (nueva religión, el nacionalismo, revolución, etc.) se produce una neta elevación de la necesidad de éxito.
• La extro-determinación entendiendo por ello:
– las relaciones humanas presentan una mayor flexibilidad, están menos rígidamente preestablecidas que en regiones menos avanzadas, (análisis de las “relaciones humanas”)
– los actores sociales observan mayor sensibilidad y atención hacia los iguales, más adaptabilidad, (análisis del “papel de los actores sociales”)
– y “comportamiento” de los medios de comunicación como transmisores de determinados valores (Análisis de los MCM)

VARAIBLES REFERIDAS AL CAPITAL SOCIAL (en sentido estricto):

 Alta Densidad Asociativas (ADA) vs Baja Densidad Asociativa (BDA)
 Determinación de la peculiaridad de esta ADA, bajo la premisa de que una ADA que podría ser identificada con la noción de capital social no siempre es un elemento positivo para una determinada sociedad, ya que cuando dicha red asociativa está formada por asociaciones e instituciones esclerotizadas que, al plantear una defensa a ultranza de los intereses particulares, carecer de horizontes amplios e inhibir la acción individual impidiendo a los individuos integrarse en redes sociales más amplias, se convierten en factores que dificultan el desarrollo económico y el cambio social. abriendo paso a la idea de que algunas formas de capital social tienen efectos negativos para la sociedad y que no siempre es beneficioso.
 Dimensión como “embeddedness”: enraizamiento, incrustación o inserción de las relaciones sociales de los actores sociales. Doble acepción que debe analizarse:
– los lazos intracomunitarios que se establecen entre los individuos en una comunidad, (nivel micro social)
– al grado de interacción entre el Estado y la sociedad civil (nivel macro social)
 Dimensión “autonomy” (autonomia): relaciones sociales entre los actores sociales caracterizadas por “autonomy” o capacidad de los individuos para relacionarse con grupos más amplios, e independencia de las autoridades políticas locales respecto de las élites locales. Se debe analizar las dos vertientes de esta dimensión:
– La que se refiere a las redes extracomunitarias es decir, las redes que establecen los miembros de la comunidad con los de otras comunidades distintas de la suya (nivel mico social)
– La que se refiere a la capacidad (eficiencia) y credibilidad de las instituciones encargadas de gestionar los asuntos públicos en una comunidad. (nivel macro social)

 En el caso de que se encuentren sociedades con altos niveles de capital social, humano y factor N-Exito, se podrán analizar los niveles que se alcanzan en cuanto a:
 “INTEGRATION” (integración)
 “LINKAGE” (conexión, contacto)
 “SYNERGY”
 “ORGANIZATIONAL INTEGRITY”

VARIABLES REFERIDAS A LA INFLUENCIA DEL CAPITAL SOCIAL EN LA ECONOMÍA SOCIAL (Morales Gutierrez)

1.- Dinamismo social: la evolución del número de iniciativas de economía social en la zona a partir de información censal. Utilización de datos censales disponibles de las cooperativas no agrarias (1985-1991 y 1996) y de datos del SIMA para número de establecimientos cooperativos (cooperativas agrarias y no agrarias), cálculo de las tasas de crecimiento entre los períodos disponibles. Determinación de las zonas más dinámicas en función de su tasa de crecimiento positiva y número de establecimientos superior a la media por grupo.
2.-Estudio del protagonismo social mediante la formulación de un modelo del impacto socioeconómico de la economía social en el territorio. Se ha considerado necesario diferenciar dos elementos característicos del protagonismo que tiene la economía social:
2.1.- la presencia (laboral y empresarial) cuantitativa a nivel territorial y
2.2.- el grado cualitativo de implicación de las personas en las entidades en función de diversas variables.
Las dimensiones implicadas en el análisis son las siguientes:

– Análisis de la presencia de la economía social en el territorio a nivel laboral y empresarial. El nivel de presencia relativo de la economía social en el territorio se ha por el indicador más objetivo el porcentaje de la población ocupada en empresas de economía social en 1996 sobre el total de población ocupada en 1991
– Análisis del grado de implicación en el tejido socioeconómico de la economía social de las personas que lo componen. Por un lado el nivel de implicación en la economía social podríamos situarlo en función del predominio del tipo de cooperativismo (porcentaje de cooperativas no agrarias sobre el total de empresas cooperativas para el año 1996) y que reflejaría: cooperativismo agrario con pocos empresarios agrarios (implicación baja) o predominio del cooperativismo agrario compuesto por empresarios agrarios (implicación media) o predominio del cooperativismo de trabajo asociado (implicación elevada). En el caso de una presencia significativa del cooperativismo agrario habría que considerar otras variables como las que se detallan a continuación.
– * Implicación en la actividad del asociacionismo agrario. En el caso de zonas con elevado número de cooperativas agrarias habría que distinguir el cooperativismo de rentistas (socios cuya fuente de ingresos principal no es la actividad agraria) del cooperativismo de empresarios (socios dedicados al desarrollo de actividad empresarial agraria). Un indicador para recoger esta actividad podría ser el porcentaje de empresarios a tiempo completo sobre el total de empresario agrarios.

* Concentración del asociacionismo agrario que podría determinarse mediante el indicador dimensión media de las cooperativas agrarias, número de socios en cooperativas agrarias dividido por número de establecimientos de esta índole.

3.- Para el análisis descriptivo de la política de fomento de la economía social canalizada a través de los diferentes grupos de desarrollo rural se utiliza el siguiente procedimiento se obtuvo y organizó la información tanto a descriptivo básico (entidades de economía social beneficiadas sobre el total, análisis en función del tipo de grupo de desarrollo rural, cuantías concedidas sobre el total, empleo generado directo y/o consolidado, análisis del tipo de entidades beneficiadas -cooperativas agrarias, trabajo asociado, sociedades laborales-, etc…). Posteriormente se formaron diversos cluster valorando la dimensión absoluta de los datos y la dimensión relativa para definir una tipología de políticas de fomento de la economía social a partir de las ayudas canalizadas según la forma jurídica o tipo de medidas. Los resultados básicos de la política de fomento. Se han utilizado tres niveles de evaluación: intensidad (canalización absoluta y relativa de fondos hacia la economía social en función del presupuesto total), especialización (agraria, no agraria y diversa), fomento (canalización de fondos en función del protagonismo de la economía social) y desarrollo (canalización de fondos en función del dinamismo de la economía social).

VARIABLES REFERIDAS A LA IDENTIDAD, ESTRUCTURA SOCIAL Y DESARROLLO (F. López-Casero)

• Autoestima de los pueblos y capacidad de acción: en qué medida se ve afectada por la idea dominante de de no ser “comprendidos” por las autoridades nacionales e internacionales, por expertos y por el conjunto de la sociedad (F. López-Casero 1997:687).

• Desarrollo, entendido como creación diversificada y sostenible de recursos, y además sus aspectos sociales de superación de la pobreza, satisfacción de las necesidades y reducción de la igualdad.

• Cultura: considerado en una triple acepción:
a) conjunto de valores y normas que caracterizan un sistema económico-social en materia de producción, invención, consumo, ahorro, distribución de la riqueza, etc…
b) como marco general de valores y normas del conjunto social en el que se enmarca el sistema económico,
c) y, por último como cristalización de la forma de identificación con la comunidad local y con el entramado sociocultural y forma de desarrollo que la caracterizan

• La estructura social, referida tanto a la estratificación en general como a las relaciones de poder, comunicación y articulación de intereses de los distintos grupos que integran la localidad.

Cáceres, septiembre de 2002

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