SIMBOLOGÍA DEL RITUAL DE LA CIRCUNCISIÓN EN EL MAGREB (Por Rachid El Quaroui)

Rachid el Quaroui
Mediador Cultural
Historiador y Antropologo

Abdelwahab Bouhdiba, brillante sociólogo Tunecino, publico en el año 1975 un ensayo titulado “la sexualité en Islam”, se considera, todavía, una obra audaz y magistral que produjo el pensamiento sociológico y antropológico no sólo magrebí sino también árabe- musulmán. Ello debido, primero, a su minucioso análisis y, segundo, por su coraje intelectual que se atrevió a abordar y cuestionar un tema/tabú tan delicado tal como era la sexualidad en el Islam, sobre todo en una época, los años 70, caracterizada por un clima intelectual y político asfixiante en un mundo árabe musulmán donde gobernaba el político con el turbante del jeque o el “fakih”. Dicha problemática ha sido objeto de largo debate entre los intelectuales árabes de diferentes tendencias ideológicas tanto nacionalistas como marxistas. En este contexto se puede destacar las obras maestras de pensadores árabes como Abdallah Laroui, Mohamed Abed El Jabri o Mohamed Arkoun para citar solo a algunos.
He remitido a Bouhdiba, para señalar que existe en el campo cultural árabe musulmán una variedad de temas “acalladas” por la culpa de nuestro trato colectivo hipócrita de lo sagrado en su doble vertiente, conciente e inconciente. De ahí viene la importancia de Bouhdiba y otros pocos, o sea la toma de conciencia temprana a la hora de reflexionar sobre lo prohibido desde una perspectiva critica que sobrepaso las líneas rojas toleradas por la clase del clero musulmán “los ulema” y una elite política arcaica sedienta al poder absoluto.

Retomando nuestro hilo inicial para abrir un pequeño paréntesis con el fin de aclarar al lector ajeno de estos temas que el motivo principal de nuestra implicación en la indagación en esta línea vino motivada por una observación que estriba en la ignorancia del Magreb como espacio antropológico y el conocimiento confuso basado en el prejuicio y la mirada superficial que no supo desvincular lo epistemológico de lo ideológico y lo cultural de lo folklórico en el imaginario colectivo de la sociedad Española, a pesar de la cercanía que nos une y que consiste en este espacio que es el mediterráneo tan cercano geográficamente pero tan desconocido cultura y antropológicamente.
Para ser breve, he pensado pues en abordar, desde un enfoque antropológico, en un tema tan curioso y tan llamativo, desde la otra mirada, que merece tratarlo con profundidad, en un intento de situar al lector occidental en general en el contexto sociocultural de un rito tan relevante, culturalmente, como es la circuncisión desde una posición en la que se interrelaciona lo “étic” y lo “émic”.

¿Por que la circuncisión?

Me ha parecido oportuno e interesante “tocar” una práctica tradicional y secular, rigurosamente observada en las sociedades musulmanas, en general, y la Magrebí en particular.
Dicha practica, consiste en la circuncisión en el Magreb. Al fin y al cabo se trataría de nuestra propia circuncisión, nuestra propia experiencia como miembro de esta étnia, la árabe-musulmana.
La circuncisión tradicional, además de su carácter ritual y su aspecto quirúrgico que afecta la integridad del cuerpo, particularmente el órgano sexual constituye una fuente rica en símbolos.
Nuestro sociólogo Bouhdiba, apoyándose en el Diccionario francés “Diccionaire de la sexologie”, en un intento de buscar los orígenes de la palabra nos dice que el significado le corresponde en árabe la palabra “Attathir” o “Attahara” que significa purificación, higiene o “Al jitan” que le corresponde en la mujer la excisión o la ablación.
Nuestro escritor Marroquí Abdelkebir El khatibi en su autobiografía maravillosa “La mémoire tatouée”, (la memoria tatuada) en castellano, hizo de la circuncisión, como herida, un motivo estético describiéndola como” Una eclosión de una flor de sangre entre las piernas”, para mí, que comparto con El Khatibi la mismísima “herida de los símbolos” mi propia experiencia de niño circuncidado ha sido tan cruel hasta el punto que se quedo tatuada en la “memoria” de esta piel que llevo encima. No me refiero al dolor, insoportable de un niño que no ha llegado ni siquiera a su cuarta primavera, tampoco me refiero a la mirada inocente de un niño viendo con toda la crueldad del escenario su sangre derramada saliendo de su pené, porque este cuerpo o esta piel está acostumbrada a convivir con la cuchilla.
Me acuerdo, de niño, cuando me dolía algo y lloraba sin parar o cuando me tocó el turno de tener las dos conocidas enfermedades: la rubéola o la hepatitis, eran enfermedades normales que padecíamos y que teníamos (nosotros la generación de Marruecos de los años sesenta) que aceptarlas como si fueron una fatalidad. Me madre me llevaba a la curandera del barrio “ mama Zahra”, se llamaba, de la que decían, las mujeres del barrio, que tenía “buenas manos”. Mi madre que murió( se suicidó) mejor dicho, un año después, por la misma causa “la ignorancia” y por su percepción “inocente”de la religión , compraba una cuchilla para afeitar e iba a tocar la puerta de la señora Zahra que estaba allí arrinconada en su habitación oscura. Me ataban, ella y mi madre, a la fuerza y la señora Zahra empieza a darme con la mitad de la cuchilla donde le parecía a veces en el frente, otras veces en la barriga o los brazos hasta que saliera “la sangre mala” y con ello sale la enfermedad, todavía llevo estas heridas en mi cuerpo selladas en la memoria de mi piel.
El segundo recuerdo, que me ha animado a elegir el tema de la circuncisión, ha sido una historia de “traición”, cuando mi madre acompañada de una mujer mayor, me puso una “gandura”(vestido ancho que lo lleva los hombres en ocasiones de fiestas) de color blanco, diciéndome que me iba a llevar a dar una vuelta en la “medina”(es la zona tradicional o antigua de la ciudad musulmana), me acercó a una muchedumbre de gente que estaba en la puerta de la Zaouia (cofradía religiosa) donde esta enterrado un santo chii que se llamaba “Mulay Abdelkader yilali” .
No se trataba ni de compra ni de paseo sino de un engaño. No me acuerdo precisamente como fue cuando unos hombres fuertes con chillabas blancas y turbantes me llevaron encima de sus cabezas, pasándome uno al otro, gritando Alá Akbar( Dios es más grande)hasta que me dejaron ante el Hadjem (circuncidante) que llevaba, también, la misma ropa y con una cara austera con bigote. Dos hombres fuertes, me ataron, me forzaron a abrir las piernas, el hombre del bigote cogió unas tijeras grandes y me dijo: “mira un pájaro en el techo y tac…” lloré, observando como aquel hombre “el Hadjem” me cortó el pequeño pené con sangre fría y depositó mi piel (el prepucio) sobre un papel de periódico donde ponía un polvo blanco, creo que era harina, encima de la cual tiraba muchas pieles. Mi entregaron a mi madre que me devolvió en una sábana blanca y me llevó a casa para empezar la fiesta.
Mi caso ha sido un poco peculiar, se inscribiría en lo que se llama la circuncisión colectiva o “El robo”, o sea cuando la familia no respeta mucho lo ritual y sin avisarte
Pero la circuncisión como ritual con toda su simbología es lo que vamos a tratar enseguida. Se trata de lo ritual de la circuncisión tradicional en las zonas beréberes del Magreb rural donde dicho ritual conserva todavía su forma original.
Los preparativos de la ceremonia comienzan realmente a partir de la hora de elegir o fijar el día. Hay que elegir un día par de la semana, o sea que sea un lunes o miércoles. En el caso si la familia fija un día que coincide con la ultima semana del mes, tiene que ser el curto o el sexto día antes que se terminara el mes en cuestión que siempre tiene que ser numero par, como hemos dicho anteriormente. Una vez fijado el día, empiezan los preparativos, es decir, que todas las mujeres, parientes o amigas, se reúnen alrededor de unos sacos muy grandes de sémola para dejar el cuscús casi preparado. Esta fase de preparar la comida del día de la fiesta suele ser acompañada de yuyos (gritos de alegría que lanza la mujer magrebí) y cantos cuyo extracto es lo siguiente:

Dios antes que el profeta
Mohamed y Ali
En nombre de Dios el clemente
Recemos por nuestro profeta
Yo,…………a esperar
Que Dios me oiga
Y que haga de mi canción una alegría.

El viernes, día del Señor, día de la creación de Adán y día de “misa” para los musulmanes; después de la oración del “Magreb”, es decir, el amanecer, los hombres se van a buscar a los vecinos para que, el día del jueves de la semana siguiente, les puedan ayudar a traer la leña casa donde se va a celebrar la fiesta.
Efectivamente, el día “j”, al alba, los hombres con sus burros van a búsqueda de la leña en los bosques (maquis) cercanos. Mientras, las mujeres en casa se ponen a preparar la comida cantando cantos de connotación religiosa. Las más jóvenes y más robustas de ellas salen fuera para recibir a los leñadores. Se deposita los haces de leña y se los reparten en medio de una atmósfera de alegría. Es un momento privilegiado para que el grupo manifieste su vida colectiva.
En estas circunstancias, se puede decir que la familia se exhibe, se deja ver, en espectáculo, los lazos de solidaridad que la constituyen, los valores y símbolos que la justifiquen.
Hemos de asistir a estos preparativos, para poder percibir el ambiente que reina: cantos maravillosos seguidos de danza, golpes de escopetas en el aire, yuyos estridentes de las mujeres manifestando su alegría.
En este momento, el tío materno entrega al sobrino (el niño que se va a circuncidar) un regalo obligatorio que consiste en una gandura que sea de color blanco de preferencia, bordada de hilos dorados y de color de plata que se lama “Kittani”. Enseguida se procede a la Tahfifa, es decir, el corte de pelo que se limita en cortar, sólo una melena simbólica. Esta ceremonia se caracteriza por la ausencia total del sexo femenino; es una empresa de hombres.
Están presentes, el padre, el tío materno y el peluquero o el “Hadjem”. Se trata, para el entorno, de valorizar en el niño el aspecto masculino de su persona.
Así, el discurso mantenido a su alrededor está centrado en las nociones tal como el coraje, la virilidad, la potencia “te va a devenir un hombre, viril”le dicen.
Después de esta ceremonia se pretende a los hombres una cesta Hassoughlit hecha a mano con de l´alfa.. Dicha cesta contiene Azúcar, carne seca, higos, nueces, caramelos y granadas; todo esto se mete en una Aklouth que es una bolsa grande. Cada uno de los invitados coge lo que le gusta de su golosina.
Toda la noche se pasa bailando la Rahbia mixta que es una danza tradicional que se baila por cuatro hombres y cuatro mujeres acompañados con flauta bereber Hagsith y un Bendir que es un tipo de tambor, así como las voces de tenores masculinos y sopranos femeninos. A lo largo de la noche las mujeres se ponen a preparar la “Henna”cantando el canto especifico de este paso. Dice el canto:

O mujeres, preparad la henna.
Bajo los yuyos de los ángeles
Ahí están tus hermanos.
O Ali …O tio, Dinos lo que esta pasando.

La madre pone un recipiente que se llama Hassoughith entre las piernas del niño, comiendo los dulces que ofrece a los asistentes mientras otras mujeres sirven el café. Una vez preparada la henna, el niño será vestido acompañado por esta melodía:

O hermano, que ha puesto su “gandura”
Como una paloma en los cielos
Mi hermano es una joya de plata
Vestido de oro y de luz

Las mujeres forman un medio circulo y empiezan a cantar alabanzas de Dios y lanzan yuyos que van a llenar la sala. Después la abuela se acerca del niño con una recipiente de henna entre las manos, la cara sonriente, coge un trozo de la henna y lo deposita en la mano derecha del nieto, luego le devuelve la mano en velo de color azul para que la henna se quede impregnada en la palma.
Esta ceremonia será acompañada por un canto especifico para esta fase ritual. Dice el canto:

Tus manos tendrán el color de la henna
Serán manos de un hombre, un sabio
O querido pequeño hermano, duerme
En tu lecho….lecho de príncipes y de Reyes.

Cuando el niño tenga signos de cansancio, una de las mujeres, generalmente suele ser su tía paterna, le lleva al lecho para descansar. Es a las chicas jóvenes (hermanas y primas) que les corresponde estar a su lado para consolarle y contarle cuentos míticos cuyo contenido trata los valores del coraje, el gran amor y la fidelidad. Tenemos que añadir que la ceremonia de la henna se caracteriza por la ausencia del sexo masculino.
La fiesta suele durar hasta el alba, toda una noche llena de cantos que expriman y apogean la vida colectiva de la familia y los actos de coraje, la castidad, la decencia, el respeto a las tradiciones, la unicidad de Dios y de su profeta Mahoma.
Al alba, el padre del niño y sus hermanos matan cuantos corderos, para que las mujeres puedan preparar la comida que consiste en un plato tradicional cuscús y un postre zirawi al miel y mantequilla.
En la media mañana empieza el desfile de los invitados, llevando regalos a mano, dinero y productos alimenticios o corderos. Todo el mundo esta invitado, dicho de otra manera, cada cual puede invitar al mismo sólo por el hecho de ser vecino del barrio o vive en la misma aldea.
Las mujeres que llegan por la mañana del viernes no tienen ninguna relación de parentesco con la familia en cuestión. Así empieza la organización con una distribución de tareas bien definida. Se forma grupo de mujeres para recibir a los invitados, otro se prepara para salir fuera a encontrar a los hombres que esperan con escopetas a mano. Dentro de este último grupo se elige a una chica que tiene que ser virgen, en general, suele ser la prima paterna del niño objeto de la circuncisión. Esta vestida de su mejor traje espera como si fuera una verdadera novia, mientras que el resto de las mujeres preparan en la casa lo que se llama Harbouth es un plato muy grande de madera en lo cual se pone una hacha, así como un Hakleth (broche berebere de plata).
Y luego, se tapa o se cubre el plato con un chal de seda. Dicho plato se lo lleva la chica joven (la prima) encima de su cabeza acompañada de un grupo de mujeres que llevan trajes de varios colores. Después llegan dos hombres, a menudo, son los tíos materno y paterno respectivamente quienes, escopetas a mano, hacen prueba del manejo de las armas.
Este grupo continúa su marcha bajo los yuyos de las mujeres, el barud de los hombres y el grito de alegría de los niños.
En este ambiente la chica joven del plato empieza a cantar la canción cuya letra es la siguiente:

Mis rezos son dirigidos al profeta
Mahoma y Ali
Mi esperanza no se agota
Que Dios responda a mi grito
Que Dios bendiga mi alegría
Que embellezca mi canción

Después de haber andado un buen rato, el grupo para y empieza a cantar, mientras los hombres con las escopetas al hombro descargan sobre la tierra virgen con la condición que esta tierra no sea sembrada, así se desvirga esta tierra y regalara sus frutos a la chica virgen.. Esta última, la hacha a mano, cruza un agujero en el suelo llenando su plato de madera con la misma tierra, y entierra su broche de plata en dicho agujero, lo riega con agua, mientras que las otras mujeres arrojan sobre el mismo sitio trozos de azúcar y de dátiles.
La vuelta se hace en el mismo ambiente de yuyos, cantos, gritos y de barud. Siempre en tono solista, la joven chica repite, acompañada por las demás mujeres, el canto siguiente:

Tu casa, O noble señor
Esta esperando mi llegada
Tus palacios, O noble señor
Rivalizan con aquellos de Cirta

Una vez llegados a casa, la joven sola, esta autorizada a pisar el umbral de la habitación donde se va a celebrar la circuncisión, mientras que las otras mujeres la esperan en silencio a la puerta.
La joven deposita el plato de madera lleno de tierra en el centro de la habitación, lanza unos yuyos y sale luego para ser recibida por las demás mujeres.
Los hombres entran a la dicha habitación a empiezan a colocarse para poder comer el cuscús y las golosinas. Una vez acabada la comida, viene el Hadjem el circundante. Su llegada provoca una viva emoción en las mujeres, en el Magreb, la función del circundante es una función especifica del barbero, un hombre acostumbrado al manejo de los cochillos y las tijeras. Luego es al tío materno de ir a buscar al niño, es el único hombre que puede estar en contacto con las mujeres. La madre del niño viendo a su hermano buscando a su hijo suelta sus largas melenas y pone su pie derecho en un recipiente de cobre lleno de agua, apretando entre los dientes una broche de plata que, luego, quedara atado a la gandura del niño durante la circuncisión. Mientras tanto las mujeres empiezan a cantar la canción de la circuncisión y la madre se pone a llorar. Dice la canción:

Haz tu trabajo, O circundante
Que Dios guié tus manos
Te lo ruego, no hiera a mi hijo
Que te puedo reñir
Haz tu trabajo, O circundante
Antes que venga su tío
Para que le ponga encima de sus rodillas
Y le promete la mano de su hija.

El tío materno coge al sobrino entre sus manos, a pesar de las lagrimas de su madre, para llevarlo a la habitación donde se le van a circuncidar. El grupo de mujeres sigue cantando, pero tal vez con más tensión emocional. La canción es tan fuerte que dice:

Haz tu trabajo, O circundante
El cuchillo se está enfriando

Una vez en la habitación, el tío materno pone al sobrino encima de las rodillas del tío paterno, quien esta asentado sobre una almohada enfrente al gran plato de madera. La asistencia a este acto consiste sólo y únicamente en la presencia de los tíos paterno y materno, así como el circundante y otros invitados que ayudan a este en su tarea.
En este momento, el niño contento porque esta mentalizado para convertirse a hombre, coge entre sus manos un muslo de carne y una granada que data como mínimo de un año para que le pueda echar en la cara del circundante para hacerle daño a la hora de cortarle el prepucio. Este gesto se considera como una primera rebelión del niño, o sea como su primer gesto como hombre.
Antes de abordar la descripción del acto, nos gustaría presentar el material del “Hadjem” que esta compuesto de un aparato de protección constituido de lo siguiente:

-Un trozo de madera con agujeros.
-Un aparato para estirar constituido por:
Los dedos del circundante
Un cordel con dos bolas atadas a los extremos
-Un aparato de sección constituido por:
-Generalmente de un cuchillo
-Raramente con una tijeras
A este sencillo material se añade algunas plantas.

Ahora volvamos a la operación quirúrgica en sí y como se desarrolla detalladamente.
El niño bien situado encima de las rodillas de su tío paterno, se le abre las piernas encima del plato lleno de tierra, el circundante se lo estriba el prepucio, hace penetrar la gama para proteger el glande y “Mira al pájaro volando, se dice al niño y tac…..ya se ha acabado”.
El niño empieza a gritar con toda su fuerza, intentando alcanzar la cara “malvada” del “Hadjem” tirándole la granada y el muslo de carne en plena cara.
La tierra del plato de madera recibirá el prepucio y la sangre del niño, mientras el circundante prepara una pasta compuesta de lo que se llama:

Asselghen: materia viscosa extraída del árbol de pino
Ahdhurth: grasa de cabra
Dhen: mantequilla muy antigua

Con esta pasta da masaje al glande, hecha un huevo y introduce el peine del niño. Después de este tratamiento todos los hombres se levantan para dejar caer los billetes de dinero en las manos del niño circunciso. Enseguida es al tío paterno de coger al niño en sus brazos para llevarle al lecho preparado para ello que suele ser la cama de sus padres.
En este momento, las mujeres empiezan de nuevo a cantar sus cantos melódicos en un ambiente de alegría que reina en toda la casa.
Así, pone fin este proceso ritual para retomarlo otra vez la semana siguiente.
Efectivamente, la semana siguiente se invita, y nos encontramos, otra vez, con la chica joven quien va a llevar al plato de madera, encima de su cabeza, cantando las mismas canciones de la semana anterior acompañada de yuyos de mujeres, del barred y los gritos alegres de los niños.
Por la segunda vez va a cruzar el suelo para sacar la broche de plata y entierra el prepucio en su sitio. Es el casamiento del circunciso con la tierra”Que sea hombre y se convertirá tan generoso que la tierra”dirá la joven.
Después de hacer este ruego, todo el mundo vuelve a casa para continuar la fiesta, y así, se pone fin a este ritual.

Aproximación a una lectura simbólica de la circuncisión

La tahara en árabe dialectal o tazallit en berebere se practica en el Magreb al salir de la primera infancia, entre cuatro o seis años, o poco antes en caso de circuncisiones colectivas como mi propio caso. A pesar de que el Corán no aporta ninguna prescripción especial al respecto, es obligatoria para los niños musulmanes. El carácter público y ostentoso de la circuncisión subraya aún más, si cabe, su carácter de prerrogativa masculina, lo que contribuye a acentuar para los que van a ser sometidos a su ceremonial, su aspecto positivo.
En su libro Les blessures symboliques, que se considera ya un clásico sobre el tema, Bettelheim hace un repaso de las interpretaciones antropológicas, referentes a la circuncisión, con la finalidad de definir su propio punto de vista, más allá de las otras interpretaciones. También se refiere a las teorías psicoanalíticas, según las cuales la circuncisión se asocia con el conflicto de Edipo y con el complejo de castración, reforzando la prohibición del incesto, aprovechando para criticarlas.
La interpretación que propone se fundamenta a partir de una clave central olvidada en la teoría psicoanalítica, la dualidad de los sexos.
Para Bettelheim que se apoya en la descripción de numerosos ejemplos etnográficos de mutilación masculina y femenina, no sólo un sexo tiene deseo de los órganos sexuales y de las funciones del otro sexo, sino que puede significar o el deseo exagerado o el temor excesivo del otro sexo.
Si nos referimos a las sociedades Magrebíes, y al eje que divide la sociedad, tanto en sus espacios como en sus prácticas, pero que, de hecho, la ordena verticalmente mediante el dominio real y simbólico de los hombres sobre las mujeres, es difícil pensar que los hombres pueden desear convertirse en mujeres, aunque fuese secretamente.
Creo, que en lugar de hablar del deseo de tener los atributos y las funciones del otro sexo, sería más razonable, en el marco de la cultura Magrebí, hablar de cierta indeterminación del genero, en la tierna infancia y de la adquisición paulatina de las pautas y roles atribuidos a cada genero, dentro de la dualidad sexual ,puesto que los niños Magrebies que viven hasta los cinco o seis años en un mundo casi exclusivamente femenino, compartiendo con sus madres, tías o hermanas, los espacios hogareños, participando, aunque como espectadores, en todas las actividades y conversaciones que estas tienen, pueden, efectivamente, necesitar una experiencia a la vez impactante y traumatizante para ser incitados, al salir de la tierna infancia, a romper con este universo uterino prolongado, pero socialmente inviable. La extrema tolerancia de las madres magrebies hacia sus hijos, subrayada por varios autores, refuerza esta explicación, al fin y al cabo bastante de sentido común.
La circuncisión, en este contexto, es un rito de paso que va acreditando la virilidad del niño. En la circuncisión, es el padre o el tío paterno que aguanta al hijo durante la operación, subrayando la exigencia social de canalizar la virilidad, mediante la presencia de una figura de autoridad:
¿Quién mejor que el padre o el tío paterno que concentra en su persona el control de los ámbitos de prohibición puede ejercer esta función en una sociedad igual que la mía, la magrebí?.
Por otra parte, siempre durante la circuncisión, la madre del niño va peinada como una novia , después de intervención quirúrgica lleva a su hijo a descansar en el lecho conyugal, preferentemente encima de la sábana nupcial, sobre la cual ha derramado su propia sangre, el día de su boda, de hecho, simboliza una novia muy peculiar, condición a la que debe renunciar para convertirse en hombre y abrirse a otras uniones, según algunas interpretaciones, es una novia, en suma, marcada del sello de la prohibición del incesto. A partir de entonces, el niño, que ha tenido un contacto muy estrecho con su madre, a la vez tierno y sensual, va a tener que renunciar a esta intimidad, abandonar para siempre el universo femenino, aprender a controlarlo desde fuera y convertirse en hombre de honor.
También, en el rito de la circuncisión se observa el derrame de la sangre humana y sacrificios animales a los cuales corresponden, a título de compensación por la sangre derramada, por parte de los invitados, dones (regalos, dinero) para el joven circuncidado
Según la interpretación de El Alaoui, estos dones relacionados con sacrificios remiten a antiguos rituales agrarios y constituyen el precio o la contrapartida de la futura fertilidad o futura capacidad fecundadora que, mediante la baraka (don divino) otorgan los demonios o los djunun.
Cuando a nuestro investigador Mohamed Chorfi hizo una lectura simbólica al tema de la circuncisión que se basa en tres factores:

-La pertenencia al Islam.
-El cambio de estatus.
-El respeto a la tradición.

La pertenencia al Islam: Al respeto, los equivalentes paradigmáticos relevados, son una prueba más de la potencia integrativa de lo sagrado. En el imaginario colectivo, cuando el niño sale de la habitación después del acto quirúrgico, eso significaría que ya ha dejado el anonimato religioso para acceder a su primer paso de su individualidad islámica. La salida simboliza su integración en otra categoría del sagrado, extradoméstica.
Algunas declaraciones recogidas directamente por el investigador, muestran perfectamente esta referencia y la sitúa de manera rígida en la esfera religiosa:
“He integrado a mi hijo en el Islam, esto es lo esencial para mi”.
“Gracias a Dios, hemos llegado a satisfacerlo, nuestro hijo es ya un musulmán”.
“Es mi deber, soy musulmán y debo circuncidar a mi hijo”.
“La circuncisión es una tradición para el musulmán, pero no debería pasar de los siete años….. porque a partir de este año el niño tiene que empezar a rezar. Pero tiene que hacerlo como musulmán completo”.
“Es lo religioso que prima. Una persona no circuncidada no es una persona musulmana”.
“ Ser musulmán, es ser circuncidado”.
“ La circuncisión es parte integral de la religión”.
“La circuncisión para mi es la pertenencia a la comunidad musulmana”.
Así, antes de alcanzar la pubertad que ata al niño al espacio sagrado de la “umma” musulmana, la circuncisión constituye la forma anticipada en el niño.
Sabiendo de antemano, que la pubertad es lo único rito en lo que no se da ninguna manifestación particular en el niño magrebí en el medio tradicional, la circuncisión puede prefigurar la integración del niño en la comunidad musulmana y que no se realizara, efectivamente, que a la edad de la pubertad.
Creemos que en los medios tradicionales del Magreb, nos atribuimos a la circuncisión una importancia integrativa particular. Es esta última que ataja, en nuestros espíritus, a la vez, en el tema del sexo del niño y de su paso del estatus de un ser religioso a aquel de un futuro musulmán. Al final, he de subrayar que la referencia al Islam, en total, esta relacionada al hecho que esta religión no es, sólo, una practica religiosa, sino al revés, es religión y manera de gobernar, crea una relación entre Dios y el individuo, por el intermedio de la fe, y también estructura la organización social, económica y política del individuo. Así como determina las relaciones y los intercambios humanos. El derecho musulmán regula el matrimonio, el divorcio, la poligamia y dicta los principios fundamentales de la educación del niño etc…Muchas practicas mitológicas y mágicas, así como ciertas tradiciones propias de la cultura magrebí vienen sobreañadirse a la religión, lo que refuerza, algunas veces, las deformaciones en su aplicación a la vida.

Cambio de estatus: Este segundo referente parece que constituye la finalidad lógica del primero. No tendría sitio ni sentido que en relación con el anterior. Escuchemos los entrevistados para entender esta jerarquización.
“La circuncisión permite al niño de convertirse a un hombre”.
“Para que adquiera el sentido de la responsabilidad”.
“El niño será, a partir de ahora, admitido en el clan de los hombres”.
Lo que nos ha parecido más preponderante en estos discursos, es que el niño, una vez circuncidado, se transforma en un genitor y, por lo tanto, dueño de las funciones masculinas.
El chico, por mucho que posee un pené que lo diferencia de la chica, es considerado, de alguna manera, un ser asexual y irresponsable, es la circuncisión la que concretiza su masculinidad.
Escuchemos a un joven que nos habla de la fase después de la circuncisión. Dice:”Había en nuestro grupo de jóvenes una cierta exhibición de sexos, los demás me decían que los hombres que no son circuncidados serán incapaces de penetrar sus esposas cuando se casan”.
Otro confirma:”El hombre adquiere su virilidad a través de la circuncisión. Se que después de la circuncisión, desde luego, tenemos el derecho de tener una relación con una mujer porque no vamos a tener vergüenza”. La misma persona sigue diciendo: “Después de la circuncisión, ya no nos acostamos juntos en la misma habitación, es decir, con nuestras hermanas o madres. Con tus amigos mismos, puedes discutir como un circuncidado. Se dice, por ejemplo, que el prepucio no deja al pené crecer. Pero un vez circuncidado, puedes tener relaciones sexuales sin problema”.
La circuncisión, como rito de paso, tiene como finalidad promover y simbolizar la plena aceptación de los roles sexuales socialmente prescritos. Transforman el chico en genitor, J. Pouillon dice a propósito: “Lo que era naturalmente, pero que ignora culturalmente es que aprende a través de una operación que debe ser simbólica y real”.
La circuncisión viene confirmar y afirmar el sexo masculino del chico. La finalidad de esta inscripción en la carne es simbólica, mientras que la marca es real e irreversible.
En la circuncisión ritual, existe una doble satisfacción: De una parte, para un adulto, hay una aceptación real del rol masculino, J. Pouillon dice en este sentido:”No nos circuncidamos un niño, simplemente, para informar a los demás que se trata de un varón, porque, obviamente, no hace falta demostrarlo, además, el pené no esta normalmente exhibido. Circuncidamos a un niño para que pueda devenir plenamente un hombre. No se trata de poner en manifiesto una transformación ya cumplida sino de garantizar una trasformación que esta por venir. El símbolo, entonces, ya no es significativo, es también, eficaz”.
De otra parte, para el chico, hay una satisfacción simbólica que se traduce por un nuevo comportamiento es aquel de un iniciado adulto y que esta definitivamente marcado por el sello de la virilidad. Al respecto dice un testimonio:”Pienso que hay una manera nueva en el ámbito de las relaciones con el entorno. Después de la circuncisión, he visto otra cara de mi padre que estaba más alegre. Ahora me da mucha importancia, mi madre también. Pienso en una cosa…. en el sufrimiento de mi madre en la circuncisión”. La misma persona sigue diciendo: “Los padres nos consideran como adultos. El niño circuncidado tiene que asumir ciertas responsabilidades. Ya no esta atado a sus padres como antes. Goza de más libertad. De toda manera, a partir de este momento, después de haber sido circuncidado. Se fijan mucho en mi, sobretodo de parte de mi padre, quien, durante este periodo, esta siempre a mi lado. Salgo con él a hacer la compra”.

A partir de la circuncisión, el muchacho busca la acompañar a de su padre, se agarra a acompañarle a la compra, al trabajo, y sobretodo se escapa a la autoridad materna. Esta emancipación, pronto va a ser seguida por un cambio en la situación: Sí el padre esta ausente, ya verá que le sustituye el hijo quien, apenas con sus ocho o diez años, empieza a ejercer una verdadera tutela sobre su madre y sus hermanas mayores, controla sus salidas, les acompaña en sus desplazamientos. Esta existencia real da a los chicos una manera de anticipación en el sentido de las responsabilidades.

Respeto de la tradición: Este tercer referente juega, en el imaginario de los circuncidados, el rol del elemento que modela y organiza las prácticas sociales a las cuales serán, a partir de ahora, enfrentados.
Respetar la tradición significa obedecer a los valores sociales y morales de la sociedad. Dicho de otra manera, para el chico esto significa inscribirse en una filiación en el ámbito social.
El niño es el mediador que prolongará la vida del grupo como tal, para ello le ayudamos como podamos. Así, por la primera vez, el chico “ve” y “siente” que es la familia, se convierte a una esperanza para el devenir del grupo. Pensamos que de esta manera que deberíamos entender los propósitos de los abuelos paternos contentos del acontecimiento.
Escuchemos los propósitos de un circuncidante al respecto: “La circuncisión es una tradición, además sabéis que la palabra tradición, en árabe, es derivada del verbo imitar.
Es, entonces, una imitación de nuestros antepasados…etc., y la circuncisión se inserta en estas reglas. La circuncisión es un rito, entonces una tradición, por lo tanto, algo que requiere respeto. Circuncidamos porque es una tradición heredada de nuestros antepasados. Estar circuncidado es ser miembro de la tribu”.

Conclusión:

Hemos intentado, a través de este breve estudio, abordar el tema de la circuncisión tradicional en el Magreb situándola en su contexto cultural, siendo signo necesario y fundamental por lo que el muchacho se identifica con la comunidad de los varones de su grupo de pertenencia.
La circuncisión como rito es un modo de imprimir marcas a los individuos en su misma carne, a través de la herida, de la sangre derramada y de la necesidad de purificación. Es el modo de imprimir las huellas indelebles del sexo social.
Desde el punto de vista psicológico, según Chorfi, está considerada como valorización narcisista, una afirmación viril de sí. Pero como rito simbólico, se entiende como atributo físico inherente al clan de los adultos masculinos, que realiza no sólo la identidad sexual del muchacho sino, por su aspecto de rito de paso, le hace promoverse a una posición social superior.
Nos parece que lo vivido de la circuncisión, como violencia simbólica, depende mucho de su aspecto ritual de iniciación, es para ello, lo consideramos, además de su aspecto medico y psicológico un rito rico en símbolos que requiere más de una interpretación.

BIBLIOGRAFIA

Francisco Checa y Pedro Molina (coord): Función simbólica de los ritos ed. Icaria 1997

Internet:

http://perso.wanadoo.fr/geza.roheim/html/chorfims.htm
file://A:/Les représentations symboliques de la circoncision en Algérie.htm
file://A:/Version définitive.htm
Nuestra historia de vida

Anuncios

Un pensamiento en “SIMBOLOGÍA DEL RITUAL DE LA CIRCUNCISIÓN EN EL MAGREB (Por Rachid El Quaroui)

  1. Estoy casada con un musulman, estoy embarazada, aun no se si sera un niño, pero de ninguna manera permitiria que a mi hijo le hagan nada de esas varbaries, porque sencillamente considero que son ideas muy atrazadas, provenientes de civilizaciones que llevan siglos de retrazo social, y ademas nada de lo expuesto tiene bases reales, puesto que tengo un hijo de 17 años y no es menos varon ni menos responsable porque no este circuncidado, como mucho dejaria que le enseñen el Islam como una doctrina alternativa y que luego el elija pero circunscidarle jamas, si acaso que se mutile el padre un poco mas si esta muy convencido de aquello pero a mi hijo nadie le toca

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s