EL HAMMAM: El HEDONISMO ROTO DEL EGO (por Rachid el Quaroui)

EL HAMMAM: El HEDONISMO ROTO DEL EGO

ÁRABE-MUSULMÁN

 

Me acuerdo, todavía, mi primer descubrimiento al sexo de la mujer, ha sido en el Hammam, llamado incorrectamente baño turco. Tenía seis años cuando la cajera del Hammam de nuestro barrio, quien era una mujer mayor con una cara austera y una mirada penetrante que no deja a nadie escaparse sin pagar ni tampoco llevar dentro del hammam más de dos cubos por cabeza. Aquellos ojos no sólo controlaban las entradas y salidas de la gente sino también podían valorar o medir las edades de los niños mayores de siete años, edad limite que permite al niño acompañar a su madre al Hammam de las mujeres, porque a partir de esta edad los niños varones ya dejan de entrar con sus madres porque ya se consideran hombres que violan la intimidad y el pudor de la mujer y por tanto, el honor de los otros hombres sean maridos, hermanos o padres.

Pues ahí, en este lugar sentí las primeras cosquillas sensuales de mi cuerpo y conocí el primer paso de mi iniciación erótica. En este sitio oscuro y misterioso donde vi por la primera vez el cuerpo de mi madre y las vecinas al descubierto sin chillaba, sin velo en la cabeza. El hammam es el sitio idóneo en lo cual se afina el sentido de la observación notablemente respecto de la anatomía femenina, es ahí donde el niño puede observar y comparar entre los sexos de las mujeres. A veces los sexos son jóvenes sin arrugas, afeitados y brillantes y a veces no son más que cosas fláccidas, blandas y deformadas. Así que el sexo de la mujer parece en un momento bello objeto de deseo y en otro parece una cosa asquerosa y peligrosa. Ahmed Sefrioui, novelista Marroquí francófono, ha descrito perfectamente el clima del hammam desde la observación de un niño: “El Hmmam es otra cosa, es más que un simple baño donde se limpia la gente, es un mundo inesperado, recuerdos mezclados, pudor y impudor, es relajación, todo se funde y se confunde e esta atmósfera húmeda en las habitaciones vaporosas y calientes pero también en la de nuestros espíritus, los niños nacen en el hammam y ya de adultos nos recordamos de nuestra niñez, de nuestra fantasmas, nuestros sueños, y de ahí todo musulmán se acuerda de su infancia y de su experiencia del hammam”. Así, de repente, el hammam se convierte a un retorno imaginario al mundo remoto, un mundo ya olvidado y perdido pero se encuentra en cada vez que volvamos al hammam. Cada inmersión en el baño del hammam se convierte a una inmersión en nuestra infancia: Fantasmas, evocaciones del pasado, aspiraciones y deseos, todo se mezcla en aquellos vapores fríos y calientes que aliviaban el cuerpo y excitaban el alma. ¿Se puede hablar, desde la psicología, del “complejo del hammam”?

 

El hammam, como comportamiento ritual de purificación ha sido y es un lugar lleno de recuerdos y símbolos donde se mezcla lo nostálgico y lo tortuoso de una infancia secuestrada, llevada por los vientos de la amargura de la época(Marruecos de los años sesenta) dejemos este tema doloroso para otra ocasión.

 

Para el árabe-musulmán lavarse, limpiarse, perfumarse, cuidarse de su propio cuerpo ha sido siempre una de las obligaciones coránicas que se ha observado en todos los países y todas las épocas tocadas por el Islam. Los historiadores y los cronologistas musulmanes nos informan que sólo en Bagdad del siglo X había 27.000 hammam, en Córdoba musulmana había casi 5.000 cuando en la España cristiana no se practicaba apenas la higiene personal.

 

El hammam supera el mero lugar de limpieza, higiene y distensión, es un lugar muy “erotizado” hasta el punto que evoca, para el hombre de a píe, el acto sexual en sí. En muchos países árabes ir al hammam significa sencillamente hacer el amor puesto que el hammam con el proceso de purificación que conlleva es una clara preparación al acto sexual, se podría decir que el hammam es el epilogo de la carne y el prologo de la oración. Lo ritual del hammam es un comportamiento pre y postsexual. Purificación y sexualidad se interrelacionan. La conducta del hammam es como fuera un juego de adaptación a lo espiritual y el sesgo de las tenciones físicas y psicológicas provocadas por lo carnal.

Así, el amor y la fe emergen como dos polos de la existencia cotidiana. Es conveniente saber pasar tan rápido del uno al otro, precisamente, donde reside justamente la función de las técnicas purificadoras que engloba y materializa el hammam.

En el hammam, efectivamente, donde se destapa, se desnuda la hiperintimidad de la gente prueba de ello que el refrán magrebí dice que un hombre desnudo no puede encontrar o ver a otro desnudo en ningún sitio que en el hammam. El nudismo era y es todavía en el centro del debate entorno del hammam, todo el debate se resume en el término la“aura” o lo que podría significar las partes intimas del cuerpo. De una parte la separación de los sexos debe ser absolutamente respetada y por otra parte, no nos debemos, los hombres, enseñar la zona situada entre el ombligo y las rodillas al otro que es del mismo sexo. Cuando a la mujer, según “EL GHAZZALI”, que se considera uno de los representantes de la corriente más reaccionaria en el Islam, se considera, físicamente, totalmente “aura” menos su cara y las palmas de sus manos y con una tolerancia relativa puede enseñar una parte de sus brazos y de sus piernas.

La “Fukaha” (eruditos en el Islam). Es de sobra sabido que el tema de la homosexualidad en el campo cultural, árabe musulmán, sobre todo en la poesía, era muy conocido y cualquier historiador de la poesía árabe, sobre todo en la época Abasí puede encontrar poetas que manifestaron sus amores a “sus chicos”, el más famoso de ellos era el poeta “Abou nawas”. Hemos de saber hacer una lectura al hammam como espacio psicológico-social y cultural, como conducta y rito así como reflexionar sobre ello desde un enfoque antropológico original y no dejarse llevar por la superficialidad, por la cultura del escaparate promovida por los “comerciantes de la cultura” que no hacen más que difundir y divulgar una versión falsa y vacua de nuestro patrimonio identidarioy cultural.

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Un pensamiento en “EL HAMMAM: El HEDONISMO ROTO DEL EGO (por Rachid el Quaroui)

  1. Hola, me ha parecido muy interesante la visión y la descripción que haces del hamman.Soy estudiante de antropología, actualmente vivo en marruecos y estoy haciendo un estudio estnografico sobre este ritual.Me encantaría poder contactar contigo para profundizar en el tema.Un saludo.

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