“LA IDENTIDAD EXTREMEÑA. REFLEXIONES DESDE LA ANTROPOLOGÍA” Lectura del libro del Antropólogo Javier Marcos Arévalo (Por Rachid el Quaroui)

Javier Marcos Arévalo es considerada una voz con autoridad distinguida en el campo de la antropología sobre todo en lo que se refiere a la investigación en la antropología cultural extremeña, puesto que la casi totalidad de sus obras y aportaciones se concentran en la indagación y el cuestionamiento de lo identitario, lo festivo, lo ritual y lo cultural de su tierra natal (Extremadura) , o sea, que tiene la misma inquietud académica que sus colegas en otras zonas de España (Isidoro Moreno en Andalucía, Contreras en Cataluña, veiga en Galicia y Pujadas en Valencia etc…).

Su libro “la identidad Extremeña, reflexiones desde la Antropología Social) es una aportación más dentro de una serie de publicaciones que Javier Marcos viene publicando hace décadas.

En la introducción, Marcos, arranco haciendo  una observación “enfadada” de que la mayoría de las “gentes” desde varias especialidades (autores, viajeros) contribuyron en dar una imagen que se basa en los esteriotipos y prejuicios que encuentran su explicación en la ignorancia y el desconocimiento de la realidad geográfica, histórica y cultural de Extremadura resaltando el estado de subdesarrollo y atraso de la región.

La perspectiva Espacio-Temporal:

Para situar al lector en el contexto, Javier, ha hecho un recurrido histórico para definir a Extremadura como categoría en el espacio y el tiempo apoyándose en escritos que cubren una época que empezó con la conquista hasta los años setenta y durante todo este recurrido, el autor, viene haciendo paradas en el tiempo Extremeño que parte del surgimiento jurídico de la tierra Extremeña (1653) y su reconocimiento (1790) pasando por la división biprovincial (1833) , medida que , según el autor, obstaculizó la formación de una cohesión regional y una conciencia extremeña, haciendo hincapié en los factores históricos y fisiogeograficos que han contribuido en la formación del concepto de Extremadura como identidad cultural (las fronteras, el pastoreo, los ríos, tajo y guadiana, el caciquismo, el sentimiento regionalista con sus manifestaciones culturales y literarios pasando, por los años del desangre poblacional y la tercera provincia, el estatuto de autonomía  y su contribución en la construcción de la conciencia extremeña, el autoestima y la creación de símbolos y marcadores de identidad), pero todo ello es, para Javier Marcos, difuso y requiere una investigación empírico-proxemiologica y la consideración no solo de la visión desde dentro sino también desde fuera.

 Identidad Extremeña:

 Marcos, define el concepto de identidad como algo dinámico que se crea y que se basa en una interrelación entre lo ecológico, lo histórico y lo social y que posee unos referentes

empíricos y otros abstractos o ideológicos susceptibles de control. Así que la identidad Extremeña, según el plantamiento del autor,  se puede ver desde una perspectiva geográfica como identidad espacial diversa basada en factores naturales en sus limites norte, sur y este y por factores geográficos y culturales por su occidente y que se han transformado hoy en día en una realidad social y político-administrativa y desde una perspectiva histórica como espacio de fusión/fricción de culturas.

   2   

Etnogénesis política autonómica y marcadores de identidad:

Según el autor, el proceso de etnogénesis es un proceso de formación de la propia identidad colectiva basada en factores socioculturales, ideo simbólicos y rituales que se reinterpretan por los actores sociales de manera continua.

Con la división del estado en autonomías, Extremadura tomó conciencia de su propia identidad (historia, símbolos, sentimientos, subdesarrollo) definiéndose en un plano de autoestima e igualdad y que se resume en la expresión: “no somos más que nadie, pero tampoco menos de nadie”.     

Este factor de autoestima promovido por el proceso de autonomías y por la conciencia diferencial que consiste en considerar a Extremadura como identidad cultural y política y que se fomentó por la política de las instituciones regionales (Junta de Extremadura) que han puesto en marcha programas para dar a conocer, entre los medios juveniles, a Extremadura como cultura, valores, símbolos, sociedad y medio natural etc…y  la celebración de “la semana de Extremadura” en la escuela se ha convertido en instrumento relevante de autoreconocimiento y cohesión social.

En cuanto a la historia de la creación de la bandera Extremeña “verde, blanco y negro” como símbolo de identidad, el autor le considera como creación arbitraria que tiene poco que ver con la realidad.

 Etnicidad y emigración:

En este marco, Javier Marcos, intenta analizar la etnicidad y la identidad en un contexto migratorio, basándose en el ejemplo de “la clase” de los emigrantes extremeños en Leganes y Mostoles y como los símbolos, los rituales, las fiestas (la figura de la patrona Guadalupe y la celebración del Día de Extremadura) se consideran mecanismos generadores de identidad y una manera de desarrollo de un cierto grado de resistencia a la asimilación, esta ultima, como es obvio , se da en un contexto de aculturación y de cambio social como es la emigración.

Según Javier Marcos esta dialéctica tensión entre la resistencia identitaria ( primera generación) y la asimilación o en lo mejor de los casos adaptación al nuevo modo de vida (la segunda generación) entraría en lo que se llama el contraste cultural Nos-Otros que acaba generando un proceso de “identidad negativizada” manifestada en los medios de la segunda y posterioras generaciones .

 Racialismo y asimetría:

En este apartado del libro, el autor, parte de la observación de Julián Pitt-Rivers que se resume 

en que “con el reconocimiento de la identidad regional parece como si todos quisiéramos ser iguales dentro de la región y distintos dentro del Estado”

En este contexto Javier Marcos advierte de los riesgos que puede conllevar este síndrome del “hecho diferencial” a la hora de repartir los recursos del erario estatal o si queremos parafrasear al autor “la caja común” en contra la norma constitucional.

Para el autor este proceso de discriminación social, política y económica puede provocar rivalidades interétnicas estableciendo un sistema de jerarquización basada en la división territorial que se basa a su vez en lo cultural y las circunscripciones socioterritorial.

                                                                           3  Conclusión:

Con este trabajo ,Javier Marcos Arévalo, nos dio una radiografía de la identidad Extremeña en sus aspectos culturales, históricos, geográficos y simbólicos y los cambios que ha conocido dicha identidad  no solo aportándonos información y análisis sino también con su recurrido a través de su investigación critica a los escritos, desde diferentes índoles, que trataron la identidad Extremeña como categoría pluridimencional intentando someterla a un proceso de “purificación” tanto de los prejuicios y esteriotipos que proceden de la ignorancia y el desconocimiento de la realidad y el contenido identitario y sociocultural de Extremadura como de los discursos políticos y ideológicos prisioneros de una visión economisista que bebe del pasado de la región, todo ello con una metodología rigurosa que respeta la naturaleza del campo de la disciplina la antropología social y cultura.   

  

 MARCOS ARÉVALO (1997): La identidad extremeña (Reflexiones desde la Antropología social).Universidad de Extremadura y Diputación Provincial de Badajoz.

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