EDUCACIÓN Y MULTICULTURALIDAD: Una aproximación. (Por Rachid el Aquaroui)

rachid.jpgTanto los historiadores como los pensadores del fenómeno cultural de las sociedades occidentales, casi todos han llegado a la conclusión de que las migraciones han contribuido, sin lugar a duda, en la reconstrucción, la reestructuración y la transformación de las sociedades de acogida en expresa alusión a la experiencia histórica de países como EE.UU. y Canadá países/laboratorio y de larga trayectoria en este aspecto. En este marco y con la finalidad y la necesidad de encontrar una posible homogeneidad y cohesión sociales dentro de la diversidad cultural y el pluralismo étnico se han creado debates desde la interdisciplinariedad que engendraron una serie de categorías desde varios campos del conocimiento (Sociología, antropología, educación, política etc.)

Aquí, en esta aproximación sucinta, vamos a tratar categorías que remiten a modelos de integración experimentados en otras sociedades y intentar trasladarlas al territorio donde vivimos haciendo hincapié en la educación en su doble componente: la formal y la informal con la previa advertencia al oyente o el lector que se trataría en este contexto de lanzar ideas y ocurrencias para el debate.

LA MULTICULTURALIDAD:

Es sabido de sobra que el multiculturalismo como discurso se ha popularizado desde él último cuarto del siglo xx con la llegada de los flujos migratorios a las sociedades occidentales considerándose como amenazas a la homogeneidad de dichas sociedades. Para ello se opto a que las culturas minoritarias que coexisten con la mayoritaria en el mismo territorio o ámbito multicultural sea nación o región confieran legitimidad de expresarse como identidad con sus peculiaridades y diferencias y de tener las mismas oportunidades de igualdad que la cultura aborigen en un marco de respeto y tolerancia, dicho de otra manera, hacerla visible. Creo que este modelo ha tenido un éxito relativamente espectacular en Canadá y EEU sin embargo en países como Gran Bretaña y otros, este modelo fracasó de manera que puso en tela de juicio la gestión de este proceso multicultural. España, también esta viviendo este debate entre la administración pública y los agentes sociales y que consisten en la forma adecuada de gestionar la multiculturalidad con todas sus dificultades partiendo de la evidencia de que toda zona de contacto conlleva, implícitamente, zonas de conflicto. En este contexto tenemos el ejemplo de los oratorios y mezquitas para la población musulmana y las reacciones que generaron entre la población autóctona para que estas identidades religiosas no tengan espacio público (el caso de premiá del mar, Reus yTalayuela)

El desafío para la madurez democrática de nuestra sociedad, en este caso, tanto en el ámbito nacional como en el ámbito regional, reside en que estas zonas de contacto no se conviertan en zonas de conflicto entre dos tradiciones religiosas (la musulmana y la cristiana) y por lo tanto cambiar estas estructuras pensadas en un marco de tradición cristiana. Estas muestras de conflicto nos indican, en mi entender, que la sociedad española no está todavía consciente de que el fenómeno migratorio es ya un hecho estructural y un proceso global, histórico, social y políticamente irreversible. Ante esta realidad lo que nos interesa no es la existencia del fenómeno en sí y las reacciones que podría producir sino la gestión del proceso multicultural y el papel que tiene que

desempeñar la administración pública y por lo tanto los políticos que se ven presionados para dar respuestas tangibles al inmigrante que carece de derechos y el autóctono que ve en este último una amenaza a su espacio tradicional y a su sistema de bienestar.

LA MULTICULTURALIDAD Y LA EDUCACIÓN INFORMAL:

La educación informal debería partir de la sociedad civil y del movimiento asociativo tanto el asociacionismo inmigrante como autóctono para reducir los abismos que existen en las acciones de ambos y reflexionar sobre la pedagogía adecuada para acercarse a la ciudadanía con el fin de sensibilizarla y educarla puesto que el ciudadano está preocupado también por la construcción de una sociedad multicultural sin fracturas.

Nadie puede negar que la cultura del prejuicio y el estereotipo hacía algunas identidades de los inmigrantes, me refiero aquí al colectivo magrebí o lo que para el imaginario colectivo español “los moros”, es un elemento estructural que forma parte de dicho imaginario colectivo con un transfundo religioso y que tiene sus raíces en un espacio geográfico y histórico común pero conflictivo (el moro feo, sucio, tonto o las fiestas de moros y cristianos. Hemos de promover una empresa intelectual colectiva profunda y continua para corregir estas visiones erróneas y dañinas.

Los medios de comunicación, que no son neutros, también son una fuente de donde se pueden nutrirse los prejuicios si no planteamos el uso de estos medios en un enfoque educativo, puesto que tienen una influencia determinante en la sociedad y en la opinión pública. Estos medios pueden, con su consolidación o producción a los estereotipos, crear barrera de resistencia a la hora de gestionar el proceso de multicuturalalidad(tratar a la inmigración como invasión, los cayucos, la delincuencia…) en lugar de llevar un papel socializador y transmitir un discurso que puede dar una imagen positiva de la inmigración como parte portadora de la multiculturalidad.

LA MULTICULTURALIDAD Y LA EDUCACIÓN FORMAL:

La escuela que nació por objetivos asimilacionistas se encuentra ahora ante el reto de dar respuestas a la multiculturalidad debida al fenómeno migratorio y a la minoría gitana. Se sabe de sobra que la llegada de inmigrantes con familias reagrupadas cada vez más a España va creando a colectivos que se van estructurando en el tiempo y el espacio y va produciendo una segunda generación que tiene que acabar en la escuela, esta última se encuentra obligada, desde principios democráticos y de tolerancia, a tratar la diversidad en base de la multiculturalidad.

Creo que la escuela española se ha visto sorprendida por un fenómeno migratorio imprevisto, por lo cual se encuentra desarmada y confundida y carece de disposición para acoger toda esta diversidad, puesto que esta escuela y hasta hace poco era una escuela uniformizadora, que se dedica a la formación de ciudadanos iguales, con una única cultura común que engloba una lengua, creencias, valores, identidad y pautas de conducta comunes. Las migraciones han obligado a España como sociedad democrática a abandonar la concepción de la cultura escolar como cultura de la mayoría dominante y por lo tanto crear espacios para la tolerancia con el fin de que otras culturas puedan manifestarse y aceptarlas como son en un marco de convivencia y coexistencia, o sea que cada cual haga lo que le apetezca en su vida privada pero todos hemos de respetar las mismas reglas, valores y normas en la esfera pública que conllevan, a su vez, mecanismos con los cuales el grupo minoritario puede difundir y manifestar su propia cultura (es el modelo multicultural como está concebido en Gran Bretaña por ejemplo)

pero sin caer en el aislamiento y el ghetto.

Hoy, el sistema educativo no está afrontando sólo la violencia, las agresiones y el acoso escolar en el aula, sino también el reto de la inmigración a la cual tiene que ofrecer una educación desde la tolerancia y el respeto a alumnos procedentes de otros horizontes radicalmente distintos cuando a sus modos de vida, sus lenguas y sus visión del mundo así como experimentar otras formulas como alternativas a las antiguas, tarea que corresponde a los pedagogos y al profesorado, para que haya comunicación y acomodación entre el alumno inmigrante y la escuela y por lo tanto impedir el abandono de la clase ante la obligatoriedad de la educación y las dificultades de la percepción o la adquisición cognitiva.

La escuela, también ha de abrirse al entorno del alumno inmigrante, aquí me refiero a la familia apoyándonos en los mediadores interculturales para una mejor integración del alumnado que requiere especial atención. La implicación del profesorado en esta tarea es muy relevante dado que es el profesor quien vive esta realidad tangible y por lo tanto llegar a la conciencia que es responsabilidad educativa y moral suya como educador.

Y, como se preguntó algunos especialistas en este campo con acierto ¿Cuantos son los maestros o profesores que se molestan fuera de sus horarios de trabajo a investigar o hacer el esfuerzo de acercarse al mundo del alumno procedente de otra cultura?

Todo el mundo espera a que la administración pública le invite a asistir a un cursillo en horas lectivas lo cual me parece totalmente legítimo pero hemos de saber que sin la implicación del profesional que vive esta realidad todos los días de cerca la educación multicultural desde la escuela nos va a exigir respuestas pero tal vez con violencia.

Rachid El Quaroui


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